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Darío Gomez Pucheta

Doctorando en Administración y Políticas Públicas

columnista alreves.net.ar

Desapariciones en el campo de batalla

En Argentina el dictador Jorge Rafael Videla dijo en 1979 que “frente al desaparecido en tanto éste como tal, es una incógnita, mientras sea desaparecido no puede tener tratamiento especial, porque no tiene entidad. No está muerto ni vivo…está desaparecido.” En esos tiempos los medios de comunicación titulaban sobre enfrentamientos entre el ejército y “subversivos”, “guerrilleros” o “terroristas”. Cuarenta años después sabemos que fue Terrorismo de Estado, y que los enfrentamientos fueron simulaciones de asesinatos.

En los últimos meses la palabra “desaparecidos” volvió a estar en todos los medios de comunicación y en la sociedad. El 1° de Agosto desaparece Santiago Maldonado cuando Gendarmería reprimía una protesta de la Comunidad Mapuche. Dos meses y medios después aparece muerto en el Río Chubut y la autopsia establece que murió de “asfixia por sumersión coadyuvado por hipotermia.

El sábado 25 de Noviembre Rafael Nahuel, un joven de 22 años de la lof mapuche Lafken Winkul Mapu, es asesinado por la espalda luego de un operativo de desalojo llevado a cabo por Prefectura Naval Argentina en Villa Mascardi, Bariloche. La bala que lo mató es la que usa esta fuerza de seguridad.

Días antes, el 15 de Noviembre a las 7:30 horas, se mantuvo la última comunicación con el submarino ARA San Juan con 44 tripulantes. Ocho días después se dijo que hubo una “anomalía hidroacústica”. Hasta el día de la publicación de esta columna, los 44 tripulantes de la Armada y el submarino se encuentran desaparecidos.

En las muertes de Santiago y Rafael hubo intervención de fuerzas de seguridad del Estado Argentino. En el rescate (ahora búsqueda) del submarino ARA San Juan, intervienen fuerzas militares de E.E. U.U., Alemania, Brasil, Chile, Colombia, España, Ecuador, Francia, Italia, Noruega, Perú, Reino Unido, Rusia, Uruguay, Israel, Sudafrica y Argentina. La jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñe, aseguró que “hay información muy sensible” ya que la misión que llevaba a cabo el navío “es un secreto de Estado”.[i]

Razmig Keucheyan[ii] en un reciente libro titulado “La naturaleza es un campo de batalla. Finanzas, crisis ecológicas y nuevas guerras verdes”, afirma que vivimos en tiempos de guerras verdes, cuyas características surgen del creciente interés de los militares por los asuntos ambientales con origen temporal en el fin de la Guerra Fría. El autor afirma que la idea de guerras verdes se inscribe en tendencias que están en marcha en las modalidades de la violencia colectiva. Y que la distinción entre guerra y paz es caduca o tiende a difuminarse, para dar lugar a “estados de violencia” permanentes. Las nuevas guerras o guerras verdes son guerras en movimiento donde las líneas de comunicación y de logística están en constante evolución. Comprenden una dimensión “identitaria” y siempre están ligadas al sentimiento nacional y participan en la construcción de ese sentimiento la designación de adversarios. La Guerra Verde o también llamada militarización de la ecología, acentúan la crisis de los Estado- Nación y la disgregación “por abajo” de las entidades políticas preexistentes. Identidades infra o protonacionales son vectores que dan lugar a “limpiezas étnicas”. Como característica distintiva, Razmig Keucheyan menciona que las fuerzas comprometidas no son únicamente las regulares, también hay grupos paramilitares, mercenarios, tropas regulares extranjeras (en ocasiones bajo el mando de la ONU); y empresas privadas de servicios militares.

En este contexto de nuevos paradigmas, el papa Francisco advirtió en varias ocasiones  que el mundo se encuentra ante la Tercera Guerra Mundial, que esta guerra no se da de manera convencional y que la misma se desarrolla en capítulos o etapa[iii];y la Argentina “retorna al mundo” desde la lógica de Cambiemos. Un mundo urgido por el cambio climático,  la escases de recursos (agua, tierras cultivables, reservas de peces, pastizales) y la degradación de los ecosistemas producto por la expansión extractivista del capitalismo por parte de las potencias centrales. Como en los 70, las desapariciones se encuentran vinculadas a falta o falsa información, siempre hay fuerzas de seguridad, ambientes naturales ricos en recursos y actores relacionados con interés sobre ellos (Gran Bretaña en el Mar, Benetton, Tompkins y Lewis entre otros en la Patagonia).

Fue el Estado moderno quien favoreció el crecimiento de los mercados explotando a personas y la naturaleza. Ese proceso tuvo como consecuencia, la desaparición de ecosistemas, especies vegetales, animales y personas. Como contrapartida a permitido la conquista de derechos cívicos, políticos y sociales. , como dice Keucheyan, el sistema necesita adaptarse a la crisis ambiental, lo que puede posibilitarle sacarle provecho.

La mercantilización de la vida en todas sus formas, la desaparición de derechos y avanzada contra conquistas sociales coinciden con la idea de campo de batalla, de guerra verde y de militarización de los ecosistemas. La naturaleza es el bien en disputa, es el campo de batalla por los recursos del futuro, allí estamos todxs, mirando perplejos y esperando el milagro de las apariciones; tal vez aun no es demasiado tarde, ya están golpeando a nuestra puerta, hay que salir a construir la historia, salir a proteger la vida, a politizar, a usar la única arma de paz contra la guerra mercantil.

 

[i]                       Natalicio;  Juan F. NODAL: http://www.nodal.am/2017/11/la-desaparicion-del-submarino-ara-san-juan-la-soberania-argentina-juan-francisco-natalizio/

[ii]                      Doctor en Sociología y profesor agregado de la Universidad de la Soborna, Paris IV.

[iii]                     El Papa Francisco denuncia que estamos viviendo una Tercera Guerra Mundial. http://es.catholic.net/op/articulos/54201/cat/763/el-papa-francisco-denuncia-que-estamos-viviendo-una-tercera-guerra-mundial.html