50 mil para que se caiga el patriarcado

Esa fue la cantidad de mujeres que reunió la 33° edición del Encuentro (Pluri)Nacional de Mujeres que se llevó a cabo en Trelew. Se destacó la participación de mujeres de pueblos originarios y la presencia de jóvenes, con el verde como color predominante.

 martes, 16-octubre-2018

El tema de la brecha salarial fue parte de lo abordado en el último Encuentro Nacional de Mujeres.


“Nos quedamos sin voz de tanto gritar que el patriarcado se va a caer y que el feminismo va a vencer”, dice María Teresa ‘Keka’ Bosio, integrante de Católicas por el Derecho a Decidir y dirigente sindical, desde el colectivo que la trae a ella y a sus compañeras de regreso desde Trelew a Córdoba. Esa ciudad del sur, de 100 mil habitantes, recibió este fin de semana un sacudón de más de 50 mil mujeres organizadas para encontrarse, manifestarse y plantearse problemáticas comunes. Aunque los medios masivos intenten desprestigiarlo, el Encuentro Nacional de Mujeres 2018 fue un triunfo del movimiento feminista.

Vale corregirnos: a partir de este año, el encuentro se denominará Plurinacional. El hecho de haber sido realizado en el sur permitió no sólo la participación de mujeres que por cuestiones geográficas tienen una dificultad extra para participar de otras ediciones sino de las mujeres de pueblos originarios. “Fue lo más fuerte: nombrar al Encuentro como Plurinacional. La comisión de mujeres indígenas y originarias fue algo impresionante. Más de 300 mujeres participaron”, señala Bosio, quien dice que hay que el objetivo es “ampliar nuestro colectivo cada vez más y visibilizar la realidad de las mujeres indígenas”.

“Fue una cosa multitudinaria y diversa”, destaca Ana Morillo, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, al tiempo que destaca que en el taller del cual ella formó parte, “había muchas chicas que nunca habían participado del Encuentro”. La Patagonia se hizo presente.

Además de la impactante marcha por las calles de Trelew del domingo (mientras algunos medios atiazban el miedo diciendo que había incidentes o que se estaban vendiendo bombas incendiarias), hubo actividades, charlas y talleres de distintas temáticas, tan variadas que iban desde las estrategias para la legalización del aborto hasta el fútbol feminista. La ciudad patagónica fue un buen escenario: la población recibió el ENM con el pulgar arriba. Incluso, algunas de las crónicas de mujeres que participaron muestran cómo cambió la actitud de aquellas personas que sentían temor ante la llegada de las asistentes. El temor dio lugar a la aceptación y la simpatía (aunque siempre haya excepciones, claro).

“Familias en los techos nos saludaban, algunos con mensajes escritos y otras con pañuelos verdes. Eso no había pasado antes. El pueblo nos esperó, nos recibió y estuvo en las calles viendo pasar la marcha con alegría”, relata Morillo.

Diversidad y unidad

Las mujeres que asistieron remarcan la diversidad que se veía entre las asistentes, pero Morillo pone el foco en un punto de unidad (o uniformidad): “Hoy, la marcha del Encuentro es verde. Antes, el aborto legal no era una demanda de todo el evento. Pero ya no es sólo el aborto lo que está en disputa sino algo más amplio. Algo que tiene que ver con nuestra autonomía, nuestra libertad”. Aunque parezca contradictorio, la diversidad y la unidad se complementaron, con el pañuelo como símbolo.