A esto vinieron

La brecha entre los más ricos y los más pobres creció en la Argentina porque la distribución del ingreso se hizo menos equitativa durante 2018, a partir de una inflación que trepó al 47,6%, una desocupación que aumentó al 9,1% y la pobreza un 32%.

 viernes, 5-abril-2019


Que Macri es un gobierno de ricos para ricos no es un slogan de la oposición. Lo confirman los números y las condiciones de vida paupérrimas que sufre la inmensa mayoría de la población, mientras un mínimo porcentaje de la población se queda con todo.

Según los últimos datos del Indec, el 10 % de los hogares más ricos concentraron a fines del año pasado el 32,3% de los ingresos, mientras que el 10% más pobre solo el 1,6%. A finales del 2017 esa relación era de 31% contra 1,8%.

Esto se refleja en el Coeficiente de Gini, una relación matemática que tiene al “0” como el nivel de mayor igualdad y al “1” con el mayor desequilibrio. Ese Coeficiente muestra que el ingreso per cápita familiar de las personas alcanzó en el último trimestre del año un valor de 0,434 puntos, contra 0,417 de igual período del 2017, uno de los mejores valores de la distribución.

Hoy las familias apenas si llegan con su sueldo a la mitad del mes, y los datos del Indec confirman porqué: el 60% de la población ocupada recibe ingresos de hasta $19.000, cuando la canasta básica para no ser considerado pobre es de 28 mil pesos.

Esta desmejora en la distribución del ingreso se dio en un año en que la inflación fue del 47,65 y la actividad económica cayó 2,6%, mientras que la pobreza saltó del 25,7% en 2017 al 32% en 2018 y la desocupación ascendió al 9,1% contra el 7,2% de octubre-diciembre del 2017.

La crisis no es un momento, es el fin del camino, el punto de llegada de un gobierno en el que los únicos invitados a comer son los dueños del circo.