A tres años del balotaje, aplazo en pobreza e inflación

A los más pobres la inflación los castiga más que a los sectores medios. En una año, los productos que integran la canasta total (línea de pobreza) y canasta básica (línea de indigencia) subieron el 54,5 y 51,5%, cuando la inflación general entre octubre 2017/2018 acumuló 45,9%.

 viernes, 23-noviembre-2018

La pobreza extrema, que se produce cuando no hay ni para comer, aumentó en el segundo semestre del 2018.


“Evalúenme por los resultados sobre la pobreza” y “bajar la inflación es una de las cosas más fáciles que voy a tener que hacer si gano” fueron dos frases con que Mauricio Macri sedujo al 51% que lo votó en el balotaje de hace exactamente tres años. Las pruebas lo dejan muy mal parado en ese juicio.

Para los pobres y los que no llegan ni a pobres la inflación es más alta que para los sectores medios y altos. Los productos y servicios de la canasta básica total (que se usa para fijar la línea de la pobreza) subieron un 7,5% en octubre frente al mes de septiembre. Esta canasta, entonces, subió por arriba del 5,4% de la inflación general de octubre medida por el INDEC. No sólo eso: la curva de los ingresos necesarios para no ser pobre trepó por encima de la curva de los salarios, de las jubilaciones y de las asignaciones familiares y AUH. Con este escenario, los especialistas indican que la pobreza en el segundo semestre del año 2018 (dato que se conocerá en marzo de 2019) marcará un fuerte aumento desde el 27,5% de la última medición y superaría el 33%.

Lo mismo sucede con la indigencia, condición de extrema pobreza donde no hay ingresos ni para comer. La canasta mínima para no caer en la indigencia también subió un 7,5%, por encima de todos los otros precios.

Según los datos oficiales, en los últimos doce meses, la canasta de pobreza subió un 54,6% y la de indigencia un 51,5%. La inflación general, de octubre a octubre, fue del 45,9%. Según los datos del IPC de Indec, el kilo de pan francés subió un 84% eun año, los fideos para guiso 80%, la harina un 173% el arroz el 66%. La leche subió 40% en un año y el queso cremoso un 31%. Para no caer en la pobreza, una familia tipo necesitó ingresos por $24.241 (sin contar alquiler) y $9.735 para huir de la indigencia.

Es decir que los sectos de mayores ingresos, que destinan sólo una parte de lo que tienen a comida y servicios básicos, sufrieron menos la inflación que los sectores con menos ingresos, que dedican todo o casi todo lo que ganan en comida.

Entre los últimos, están los trabajadores no registrados y cuentapropistas precarizados, que ganan menos que los asalariados formales y son los primeros en quedarse sin ocupación cuando la crisis aprieta, como ahora.