“Abrimos toda nuestra producción para vender un par de kilos más de carne”

La economista Paula Español, ex Subsecretaria de Comercio Exterior y Relaciones Internacionales de Argentina, analiza las consecuencias negativas de la firma del por ahora "entendimiento" Mercosur-Unión Europea, que el gobierno presenta como histórico. "Afecta no solo a todos los sectores industriales, sino nuestra propiedad intelectual, patentes, indicaciones geográficas, compras públicas". Frente a la euforia macrista, advierte: "Una inserción inteligente con el mundo implica una relación inteligente con las potencias".

 lunes, 1-julio-2019


En plena campaña electoral, el gobierno buscó la foto y la tuvo: la firma de un acuerdo Mercosur-Unión Europea, que presenta como “histórico”, paso necesario para “integrarnos al mundo”. Pero lo que no cuenta el macrismo ni sus medios afines es el precio de lo que por ahora es un entendimiento que debe ser ratificado o rechazado por los Parlamentos de los cuatro países que integran el Mercosur y por los 28 de la Unión Europea.

“La discusión es a qué costo firmamos este acuerdo”, advierte la economista Paula Español, ex Subsecretaria de Comercio Exterior y Relaciones Internacionales de Argentina durante el gobierno de CFK. “Yo participé de las negociaciones y queríamos que fuera beneficioso para Argentina, y Europa quería más beneficios para los países miembro. Lo que estos años pasó fueron más concesiones, sectores que se ponen en riesgo. Nosotros defendíamos líneas rojas que no había que transitar y que ahora se transitaron”, dijo sobre lo alcanzado por Macri. “No conocemos la letra chica, pero los que estuvimos en negociaciones anteriores lo sabemos”, remarco la docente y titular de la consultora Radar.

Uno de los que salió a bancar el acuerdo fue Gustavo Grobocopatel, el “rey” de la soja, quien adelantó que “van a desaparecer sectores” y que el desafío está en que “aparezcan otros nuevos”. En el programa Nada del Otro Mundo, Español aclaró varias cuestiones: “Sin dudas el sector más expuesto es el sector industrial en su conjunto, por supuesto el automotriz, el metalmecánico, pero cuando se empieza a ver la letra fina, no tiene que ver sólo con baja de aranceles, tiene que ver con propiedad intelectual, patentes, indicaciones geográficas, compras públicas, medidas sanitarias y fitosanitarias, son muchos capítulos que se negociaban, no solo el comercial”.



Otro punto que destacó la economista es que además este acuerdo perjudicará la relación bilateral con Brasil: “Va a ser mucho más difícil exportar a Brasil, no solo a Europa. Cuando nosotros hicimos un estudio econométrico en la gestión anterior, lo que veíamos era una caída de nuestras exportaciones a Brasil y una suba de las importaciones europeas, perdemos por doble vía”.

Como muchos economistas que no son neoliberales, la ex funcionaria alertó que también se verá afectado “el sector químico y agroquímico, todos los sectores van a ser afectados. Al sector primario hay que ver qué medidas sanitarias y fitosanitarias les van a imponer, con los cual, analizar realmente cuánto vamos a poder exportar”. En este sentido, Español aclaró que “en estos sectores no es que hay apertura, hay cuotas, cuánto de miel, pollo, azúcar, carne. Y las cuotas de carne es una cuota miserable para los cuatro países del Mercosur. Entonces, abrimos toda nuestra producción para ver si vendemos un par de kilos más de carne”.

Además, los europeos exigen no tener derechos de exportación, más conocidas como retenciones, “lease desde soja hasta cuero”.

Aprobación parlamentaria

Aunque el gobierno y los medios hegemónicos lo presentan como un hecho consumado, falta la revisión legal de los acuerdos, recién después de eso, que puede llevar años, se firma efectivamente el acuerdo. “Esto fue un entendimiento, después tiene que pasar por los Parlamentos de nuestros países y de la Unión Europea. Y puede haber Parlamentos que no lo firmen si se sienten afectados. El apuro estaba en mostrar la foto aquí y allá, porque está por cambiar el Parlamento europeo, y el que viene es menos amigable, por eso querían acelerar”, explicó Español.

Por eso, si el Congreso vota en contra, el acuerdo no se ratifica. “Son acuerdos de largo aliento, de largo alcance. Puede ser que se apruebe en 3 o 5 años, pero lo que se pone en juego es la autonomía y la capacidad de tener políticas de desarrollo económico en el mediano y largo plazo, no es para mañana”, señaló Español, quien agregó que “reconvertir sectores puede llevar 15 años o más, y encima se lo está pidiendo en un contexto de crisis, de caída del consumo, para después encima competir con el mercado europeo”.

A las críticas que marcó Alberto Fernández, la economista de Radar recordó que “las pesadas herencias que nosotros recibimos de las etapas más aperturistas y neolilberales terminaron con situaciones complejas. Por eso, en la anterior gestión, nosotros queríamos un acuerdo que nos beneficiara, no es contrastar pasado con presente, buscábamos una inserción inteligente con el mundo, y eso implica una relación inteligente con las potencias”.