Acá no pasó nada

Juntos por el Cambio señala, denuncia y exige renuncias ante las irregularidades que involucran al Frente de Todos. Sin embargo, detenta una oportuna doble moral para los casos propios. Mientras rodaron las cabezas de Alejandro Vanoli y Ginés González, ningún funcionario del Pro abandonó su cargo ante el escándalo por la privatización de las vacunas, ni por la pésima organización con los jubilados en los centros vacunatorios.

 miércoles, 10-marzo-2021

Juntos por el Cambio no acusa recibo ni por la privatización de las vacunas, ni por la pésima organización en los centros vacunatorios que dejó a a miles de jubilados esperando, sentados en el piso y expuestos al sol.


Con rostro de mármol y ayudados por un gran blindaje mediático, Juntos por el Cambio utiliza excusas, pide disculpas y…“acá no pasó nada”. Mientras sus referentes señalaron, denunciaron y exigieron renuncias ante las irregularidades que involucran al Frente de Todos – como las vacunaciones con privilegios o las extensas colas de jubilados en los bancos al comienzo de la pandemia – no parecen tener la misma vara para los casos propios.

Mientras el gobierno nacional resolvió en su momento apartar al titular del ANSES, Alejandro Vanoli, y al ministro de Salud, Ginés González, los funcionarios “cambiemistas” continúan en sus cargos. La oportuna doble moral del Pro quedó evidenciada ayer cuando, debido a la pésima organización en los centros vacunatorios de la ciudad de Buenos Aires, miles de adultos mayores tuvieron que esperar horas para ser inmunizados: sentados en el piso, expuestos al sol y sin distanciamiento social. “Perdí a mi marido por la pandemia y estoy acá gracias a que mi hija me trajo”, expresó Emilia, una mujer de 88 años a C5N.

“Lo más importante es el pedido de disculpas”, afirmó asombrosamente el titular de la cartera de salud porteña, Fernán Quirós, que responsabilizó por el amontonamiento a la gran cantidad de personas que fueron a acompañar y a la ansiedad de los jubilados que “adelantaron el horario turnos”. También, y como es una costumbre, culparon a la Sputnik porque requiere de un “nivel de frío específico” y no todos los lugares tenían esa condición. Pero nada dijeron de la menor cantidad de puntos de inmunización que pasaron de 29 a 4 desde la semana pasada a la actual.

El bochorno vivido ayer en el Luna Park y en el estadio de San Lorenzo se suma al escándalo por la privatización de las vacunas – que fue defendido y calificado como “transparente, justo y equitativo” por el ex presidente y endeudador Mauricio Macri – y al episodio con el ministro de Salud de Corrientes, el radical Ricardo Cardozo, que trasladó de manera irregular 900 dosis de vacunas Sputnik en su auto particular y fue descubierto porque chocó al sufrir un paro cardíaco. “Estaba todo en regla. No se va a echar a un ministro porque tuvo un infarto”, declaró Gustavo Valdés, gobernador de la provincia al ratificar al funcionario en su cargo.

Además del silencio del jefe de gobierno de CABA, Horacio Rodríguez Larreta, quien tampoco realizó declaraciones fue la titular del Pro, Patricia Bullrich, siempre muy atenta a las irregularidades del gobierno nacional. En pleno año electoral, centró su atención en la represión que hubo en Formosa y en la presentación de su libro “Guerra sin cuartel”: una reseña de las peripecias que vivió cuando era ministra de Seguridad durante el gobierno de Cambiemos y que tuvo como bandera la pérdida de derechos.