Adiós, Triaca

El secretario y exministro de Trabajo renunció a su cargo, algo que se anunciará formalmente mañana. Debilitado por los múltiples escándalos de malos tratos y corrupción, finalmente dejará su lugar, algo que se venía anunciando desde hace algunos días.

 miércoles, 14-noviembre-2018

Jorge Triaca junto a Horacio Pitrau (el primero de izq. a der.) y un grupo de sindicalistas amigos, en medio de un polémico viaje por Europa.


“Sandra, no vengas. No vengas porque te voy a mandar a la concha de tu madre. Sos una pelotuda”. Desde que pronunció esa frase, el recorrido de Jorge Triaca por el gabinete nacional fue una larga agonía. Ese estado de debilitamiento permanente no lo privó de seguir cosechando escándalos y sospechas de corrupción en distintos sindicatos, la mayoría de ellos intervenidos. Se rodeó de sindicalistas amigos y genuflexos y atacó a sindicalistas opositores.

Triaca finalmente dejará su cargo. Renunció hace unas horas y su salida se anunciará oficialmente mañana por la tarde. Dante Sica, hasta hace unos meses un ilustre desconocido para el gran público, acumuló un gran poder en poco tiempo dentro del gabinete, y la salida de Triaca no hace otra cosa que aumentarlo.

Quienes podrían reemplazar a Triaca son: Horacio Pitrau, número dos el exministro en Trabajo; Tomás Calvo, abogado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y hombre con recorrido vinculado a Sica; y Lucas Fernández Aparicio, removido de su función en el Ministerio de Trabajo por pedido del propio Jorge Triaca y hoy funcionario del Ministerio de Transporte.

El futuro de Triaca es incierto. En principio, rechazó el ofrecimiento que le hicieron desde el seno del gobierno: ser embajador en el Vaticano y alejarlo de la arena donde ya goza de suficiente desprestigio. Al brutal maltrato contra Sandra Heredia, la casera a la que la familia Triaca tenía trabajando en negro, se sumaron los nombramientos de personas de su confianza en el SOMU (una de ellas era la propia Sandra), una denuncia por un presunto fraude millonario en el sindicato de vigiladores, desde el cual Triaca y hombres de su círculo íntimo habrían desviado fondos a distintas empresas y la maniobra política frustrada de la reforma laboral.

Fue tal el debilitamiento de Triaca que ya ni la relación de años con algunos sindicalistas claves (relaciones heredadas de su padre) alcanzaron para sostenerlo. El macrismo, hábil para el mundo de las comunicaciones, lo presentará como una buena noticia y un cambio necesario, una reforma imposible de evitar, anunciada entre sonrisas y agradecimientos por la tarea realizada.