Al final, hay recompensa

7
diciembre
2021

Al final, hay recompensa

A un año de la aprobación del Aporte Solidario y Extraordinario, la AFIP informó que ya se recaudaron 237 mil millones de pesos de los 307 mil millones que estipulaba el proyecto.

De los siete países latinoamericanos en los que se debatió el impuesto a la riqueza, solo Argentina, Bolivia y Chile aprobaron el gravamen sobre los sectores más acaudalados.

En sintonía con el rol de custodios de las grandes fortunas que cumplieron los medios hegemónicos, tres de las personas físicas que se resistieron a pagar el tributo fueron Héctor Magnetto, José Aranda y Lucio Pagliaro del Grupo Clarín.

Países de avanzada

Calificada como una crisis similar a la “Gran Depresión” de 1929, la pandemia golpeó duramente las economías del mundo y, al mismo tiempo, visibilizó las profundas desigualdades existentes entre las grandes potencias y los países subdesarrollados.

Con un panorama completamente desolador, una de las alternativas que manejó el gobierno nacional fue gravar las principales fortunas del país con el objetivo de morigerar las graves consecuencias de la covid.

El proyecto tardó más de medio año en tratarse en el Congreso de la Nación. Finalmente, el Aporte Solidario y Extraordinario fue aprobado el 4 de diciembre del 2020.

A un año de su sanción, la AFIP informó que ya se recaudaron 237 mil millones de pesos.

El proyecto preveía una recaudación total de 307 mil millones de pesos y partía de una alícuota del 2% sobre los patrimonios que superaran los 200 millones de pesos.

Puesto en el contexto regional, Argentina fue uno de los siete países en donde se debatió una propuesta tributaria de este estilo.

De acuerdo a un trabajo que llevó adelante el Centro de Economía Política de Argentina, hubo iniciativas en Ecuador, Brasil, Perú, Paraguay, Bolivia, Chile y Argentina. Pero solo los tres últimos avanzaron en su aprobación e implementación.

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Una riqueza masculinizada y poderosa

Respaldada por el oficialismo y rechazada por Juntos por el Cambio, la Ley de Aporte Solidario y Extraordinario a las Grandes Fortunas alcanzaba a un universo de alrededor de doce mil personas.

Según detalló la AFIP, ya cumplieron con el pago del gravamen unas 10.600 personas.

Afín a un mundo repleto de desigualdades, el 74% de los contribuyentes fueron hombres. Solo el 26% de las personas que pagaron el tributo eran mujeres.

El otro dato que se desprende del informe del organismo que comanda Mercedes Marcó de Pont tiene que ver con aquellas personas que se resistieron a abonar la alícuota establecida por ley.

Más de 80 contribuyentes presentaron amparos judiciales para eludir el pago.

Héctor Magnetto, José Aranda y Lucio Pagliaro, integrantes y accionarios de Grupo Clarín, fueron algunos de los reticentes a concretar el aporte solidario.

Si bien la idea del tributo a las personas/empresas más acaudaladas atravesó a espacios políticos de ideología contrapuesta en todo el planeta, en la mayoría de los países no se concretó.

Todavía falta mucho para compensar un sistema tributario regresivo que descansa sobre enormes egoísmos e individualidades. Los sectores más pudientes olvidaron que nadie se salva solo en medio de una de las crisis sanitarias y económicas más fuertes de los últimos tiempos.

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