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Al final no era tan fácil

El presidente habló sobre la inflación y debió admitir que el problema estuvo muy lejos de lo que decía en campaña, cuando aseguraba que era “fácil” combatirla. “Nos ha costado más de lo que imaginé”, deslizó. Aseguró que el 2018 fue “traumático”.

 Jueves, 7-febrero-2019

Mauricio Macri y su equipo económico pasaron verguenza año a año con los pronósticos inflacionarios y no lograron controlar los precios.


El equipo de comunicación presidencial, liderado por el ecuatoriano Jaime Durán Barba, ya sabe que el tema es imposible de gambetear. Entonces, decidieron que ya era hora de dejar de esquivarlo ante los medios. “Nos ha costado más de lo que imaginé”, dijo el presidente, en clara alusión a sus dichos –repetidos una y otra vez ante el rotundo fracaso económico- en campaña cuando aseguraba que resolver la inflación era “lo más fácil que hay”.

Macri prefiere enfrentar su propia contradicción –que el 47,6 % de inflación de 2018 hizo irremontable- para controlar mejor el escenario y elegir el momento y lugar para admitirlo. Ante la FM 100.1 Radio de la Costa, el presidente utilizó la vieja técnica de las entrevistas de trabajo cuando a los aspirantes les preguntan cuáles son los defectos de cada uno, y dijo: “Fui demasiado optimista”. Lo que hace es plantear el estruendoso fracaso de la política inflacionaria haciéndolo quedar como una virtud que se le añade, en este caso el adjetivo “optimista”.

“La inflación se combate no gastando más de lo que uno tiene. Eso nos ha costado muchísimo, la Argentina arrastra este problema desde hace años”, dijo Macri, en la misma línea de su discurso del año pasado. En cuanto a la política fiscal, celebró que haya un presupuesto con equilibrio y sostuvo que al Presupuesto “hay que cumplirlo y hay que seguir cuidando el mango”. O sea: hay que seguir ajustando.

Obviamente, estuvo la referencia y la asignación de responsabilidades a la ‘pesada herencia’ que supuestamente le dejó el gobierno anterior y manifestó: “Elegimos el cambio, contactarnos al mundo, poner los problemas sobre la mesa, las cosas no se resuelven en tres años y hay que persistir en el trabajo. El presidente que más vacaciones se tomó les pide a los trabajadores más y más trabajo. Por otra parte, Macri expresó su deseo de que todos “sigamos apostando al cambio”, luego de un 2018 que él mismo consideró “traumático”.

Pronósticos errados

En 2016, el equipo económico del gobierno pronosticó la inflación estableciendo una banda. “Va a estar entre 20 y 25 puntos”, dijeron. Ese año, los datos del Indec se publicaron recién a partir de abril por eso el gobierno pidió tomar los datos del IPC de la ciudad de Buenos Aires, que terminó en 41 %. Para 2017, el pronóstico era que la inflación iba a estar entre 12 % y 17 %: terminó siendo de 24,8 %, según Indec.

Los pronósticos para 2018 merecen un párrafo aparte. En septiembre de 2017, fijó la meta en una inflación que rondara entre 8 % y 12 %. Sin embargo, era tan ficticio que tuvieron que ‘relajar’ la meta meses después. En una recordada conferencia que dieron los funcionarios del equipo económico y Marcos Peña, establecieron que la meta de inflación era 15 %. Fue más del triple: llegó a 47,6 %, la más alta desde 1991.

Con tanto margen de error, el gobierno ya no puede esquivar el tema. Macri dijo hoy que esos ‘errorcitos’ fueron por su excesivo optimismo y por la pesada herencia.