Una implosión entre indiferencias y ausencias

El diputado Alejandro Grandinetti, miembro de la Comisión Bicameral, detalló los puntos más salientes del informe final que determinó lo que sucedió con el submarino. Las reparaciones que llevaban una demora de 26 meses, la responsabilidad de Aguad y la inexplicable y vergonzosa acefalía total al momento del hecho.

 viernes, 19-julio-2019

Alejandro Grandinetti (tercero de der. a izq.) puntualizó que hubo enormes fallas en la cúpula de la Armada.


20 meses, 6.900 fojas y 50 testimoniales después, los familiares de los tripulantes del ARA San Juan pudieron conocer con mayor claridad qué sucedió con el submarino gracias a la investigación de la Comisión Bicameral del Congreso que presentó su informe final sobre el caso. “Logramos algo que nunca había ocurrido en el Congreso: que los principales interesados accedan a las entrevistas, puedan preguntar, conocer las opiniones de funcionarios políticos y militares que tuvieron que ver”, destacó el diputado santafesino Alejandro Grandinetti, integrante de la Comisión.

El legislador explicó que fruto de la investigación se determinó que hubo “un relajamiento de los controles y una disminución muy clara de la capacidad operativa del submarino”. El ARA San Juan, que debió haber tenido un límite de profundidad de 300 metros, estaba limitado a sólo 100 por su falta de mantenimiento. Al momento de la implosión, habían pasado 44 meses de su última reparación en dique seco –fuera del agua-, cuando estaba programado que se realizara 18 meses después. El mantenimiento tenía más de dos años de atraso.



Grandinetti resaltó el hecho de que el informe “descartó que el ARA San Juan haya tenido una agresión externa”. Según la investigación, no hubo una explosión y luego un hundimiento sino una implosión. “No hubo sobrevida a un episodio que no sabemos a ciencia cierta cómo ocurrió porque no pudimos peritar el ARA San Juan”, apuntó el diputado. Por el incendio en el tanque de baterías n° 3, el submarino debió salir a superficie, donde había olas de 4 a 6 metros. “Un submarino no es apto para estar en superficie. Los especialistas nos explicaban que rola, gira sobre su eje, los tripulantes se golpean mucho”, reveló Grandinetti. Por eso, el submarino fue a plano profundo –descendió a los 40 metros- para intentar abrir el balcón de baterías, cuando se provocó alguna situación que inhabilitó a la tripulación y no hubo más comunicación.

“Empezó a perder altitud desde las 7:39 AM hasta las 10:51, cuando se produjo esa anomalía hidroacústica que fue la implosión del ARA San Juan. La estructura colapsó y se redujo. Tenía más de 50 metros de largo y cuando lo medimos en el lecho marino estaba en 40. Se retorció una parte sobre la otra”, detalló el diputado.

El santafesino dijo que “fallaron los mandos superiores y no se le dio asistencia” y que “el capitán pregunto dónde estaba el resto de la flota, expreso preocupación por lo que estaba ocurriendo” y las autoridades en tierra actuaron con desdén. Además, Grandinetti dijo que por parte del ministro de Defensa, Oscar Aguad, hay “una responsabilidad de carácter funcional, uno es responsable políticamente del área que maneja”, aunque el hundimiento del submarino “no quiere decir que Aguad sea un inoperante”. “La responsabilidad política del ministro es palmaria. Desapareció un submarino y esa desaparición podría haber sido evitada”, destacó.

Además, criticó la actuación del ministro posterior a la implosión, que fue muy criticada por los familiares de los tripulantes: “Aguad ha tenido muchas declaraciones poco felices. Incluso con una actitud incomprensible y altanera cuando vino a dar la testimonial. Nunca comprendió la división de poderes y el rol de que nos marca la Constitución”.

Las ausencias al momento de la implosión

El diputado dio un dato revelador: al momento de la implosión, tanto la cúpula de la Armada como el Ministerio de Defensa se encontraban acéfalos. “Aguad estaba en Canadá, Srur -jefe de la Armada- estaba en Uruguay recibiendo una condecoración, mientras se realizaba, según funcionarios y miembros de la Armada, el operativo más importante de los últimos 30 años en la República Argentina”, apuntó. Además, tampoco estaban el jefe de la fuerza de submarinos ni su número dos, ya que se habían ido a hacer una campaña de vacunación a Chaco “cuando el submarino ya había avisado que había sufrido un incendio”.