Bajo el peso de los cuadernos

Para el periodista Néstor Espósito esto podría tratarse de un hecho de “realismo mágico”, por la construcción de una ficción basándose en algo real. El chofer aceptó declarar como arrepentido. La movida obvia de Bonadío: pedirá al Senado el desafuero de Cristina. “Esto es un show mediático”, gritó Ferreyra, de Electroingeniería, al ser detenido.

 jueves, 2-agosto-2018

Oscar Centeno ya declara como arrepentido. No se entiende bien su imputación.


La causa estalló ayer: ocho cuadernos de tipo escolar contenían detallado de manera puntillosa el movimiento de millones y millones de dólares que habrían provenido de coimas en la obra pública. Sin embargo, sobre esta prueba –la única, más allá de algunos videos donde no se ve nada, de menor valor probatorio- pesan un montón de interrogantes.

Para Néstor Espósito, periodista especializado en judiciales, esto puede llegar a ser un caso de “realismo mágico”. Es decir, una parte ficcional construida a partir de una base real. “No se puede haber creado esta supuesta ficción si es que no había un punto de realidad sobre el cual arrancar”, sostuvo. Esa base es la sospecha eterna sobre la obra pública en Argentina. Una sospecha que atravesó a todos los gobiernos, sean del color que sean. De todos modos, Espósito remarcó que “hay cosas en esta historia que no son claras: la confección de los cuadernos, el lenguaje utilizado, la puntillosidad”.

Mientras tanto, Oscar Centeno, el chofer de Baratta, declara en estos momentos ante la Justicia en condición de “imputado colaborador”. O sea: arrepentido. Una oferta que le hizo el fiscal Carlos Stornelli y que Centeno aceptó.

“¿Cuál es el delito que cometió Centeno? Era el chofer de un funcionario, trabajaba a sus órdenes, iba donde le decía y transportaba lo que le decía. La supuesta plata que transportaba no era plata de él, y él no entregaba personalmente esa plata. Pero aun cuando lo hubiera hecho, no era funcionario público y no tenía obligación de denunciarlo. No se entiende por qué está imputado”, argumentó Espósito, profundo conocedor de los pasillos judiciales. Es relativo también atribuirle el delito de encubrimiento, ya que debía denunciar a un jefe del cual dependía su fuente laboral. “No vaya a ser cosa que hayan encontrado un chorlito, le hayan armado un discurso y lo hayan puesto a jugar en esta historia”, concluyó el periodista.

En medio de toda esta situación, el juez Claudio Bonadío ya prepara lo que se caía de maduro: un nuevo pedido al Senado para lograr el desafuero de Cristina. El mismo pedido que realizó en la causa por el memorándum con Irán, pero que quedó sin sentido luego de las liberaciones de Zannini y D’Elía. La causa tiene un costado político demasiado fuerte. “Es una investigación muy compleja que requiere de una seriedad y profundidad que dudo que el Poder Judicial esté en condiciones de llevar adelante”, lanzó Espósito.

Las dudas sobre los ‘cuadernazos’

Quienes trabajaban habitualmente con Centeno lo destacaron como un hombre con poca capacidad de palabra. Sin embargo, los cuadernos tenían una escritura casi perfecta. “El que escribió eso sería muy buen periodista porque tiene un estilo de redacción bastante pulido”, apuntó Espósito, quien estudió las pruebas.

“Esto es un show mediático”

Fue lo que dijo Gerardo Ferreyra, empresario vinculado a Electroingeniería, antes de subir al móvil policial mientras era detenido. Cuando los efectivos lo apuraban para que no diera declaraciones, les dijo: “Ustedes me trajeron acá, al frente de los periodistas”.