Bocaditos de crisis: hasta Arcor ‘arruga’

El grupo cordobés, emblema del rubro alimenticio, suspendió por completo las actividades en una de sus plantas durante mayo y adelantó vacaciones en otra. En 2018, la empresa tuvo el segundo balance negativo de su historia. Desde el gremio del sector dicen que ya se perdieron casi 9 mil empleos.

 viernes, 3-mayo-2019

La planta de Arcor en Arroyito finalmente no tuvo suspensiones y, por ahora, adelantó vacaciones.


La desesperante situación económica de nuestro país ya alcanzó al rubro que suele mantenerse a salvo hasta que la crisis llega a una gran profundidad: los alimentos. Por ser lo último que se resigna en el consumo, suelen capear las crisis con menos problemas. Ahora le tocó el turno a Arcor, uno de los tanques del rubro. La firma cordobesa suspendió las actividades de su destilería de alcohol en San Pedro durante mayo y adelantó vacaciones en la planta de glucosa que tiene en Arroyito.

La razón es la acumulación de stock por la desertificación del consumo, que está por el suelo. “No hay más lugar para poner alcohol en los tanques”, contó Fabián Olivieri, representante del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) en la planta bonaerense.

La decisión de la empresa llega después de un 2018 negro: Arcor tuvo el segundo balance negativo en toda su historia, al perder 1.011 millones de pesos. El antecedente de balance con pérdida tiene gran significación, ya que data de 2002, el año siguiente al estallido de 2001. En ese período, la empresa de Arroyito perdió 50 millones de dólares. “La pérdida de poder adquisitivo de los salarios ya afecta al nivel de los alimentos”, dijo Héctor Morcillo, secretario general del STIA, en conversación con el programa Nada del Otro Mundo.

Morcillo reveló que la idea primaria de Arcor para la planta de Arroyito era suspender al igual que en San Pedro. Luego de negociar con el gremio, se acordó adelantar vacaciones. “Tenemos muchas empresas con procedimientos preventivos de crisis aquí en Córdoba, pymes muy complicadas a la hora de pagar quincenas o salarios”, aseguró el dirigente gremial.

Los alimentos son uno de los productos que está a la cabeza de la inflación. En marzo, con un nivel general de 4,7 %, el aumento de precios en el rubro alimenticio fue de 6 % (15,8 % en el trimestre contra 11,8 % general y 64 % en el último año, contra 54,7 % del nivel general). Morcilo mostró su preocupación por estos datos: “La inflación de este mes va a estar alrededor del 4 %. Los alimentos ya pasan a ser un lujo y eso repercute en la cantidad de horas de trabajo”.

Según el Índice de Producción Industrial del Indec, en el primer bimestre del año la caída del sector fue de 1,1 %. La utilización de la capacidad instalada se ubicó en febrero en 57,6 %, un punto por debajo del nivel general y cuatro puntos por debajo del nivel de febrero de 2018.

“Al ajuste lo estamos pagando nosotros. Las empresas pudieron acomodarse en precios, privilegiaron mantener precios a volumen. El volumen nos afecta a nosotros y el precio les compensa a las empresas”, completó Morcillo.