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Bolsonaro de alto riesgo

El presidente de Brasil anunció que contrajo coronavirus, en una conferencia de prensa donde se quitó el tapabocas, tocó los micrófonos de los periodistas y aseguró que tomó cloroquina y que ya se siente mejor.

 Miércoles, 8-julio-2020

Jair Bolsonaro dijo que dio positivo al test de Covid-19 y que está tomando cloroquina, un medicamento desaconsejado por la OMS para tratar el virus.


Manejo irresponsable de la pandemia sería el más leve de los señalamientos posibles para hacerle a Jair Bolsonaro sobre la ausencia de políticas de contención sanitaria del coronavirus en Brasil. Luego de anunciar en una conferencia de prensa que dio positivo en el test de Covid-19, en la que además de tocar los micrófonos de los periodistas se quitó el tapabocas y no respetó las medidas básicas de distanciamiento, el diario Folha do Sao Paulo publicó en su portada un artículo titulado “Por qué deseo que Bolsonaro de muera”.

En la editorial, firmada por Hélio Schwartsman, el filósofo y periodista asegura que su muerte sería el servicio más importante que podría prestar el mandatario al bienestar de su país. “La muerte del presidente se vuelve filosóficamente defendible, si estamos seguros de que conducirá a un mayor número de vidas preservadas”. El artículo le valió a Schwartsman una denuncia de parte del del ministro de Justicia, que quiere encuadrar el delito como la violación del artículo 26 que castiga “calumniar o difamar al presidente de la República”, entre otras autoridades, “imputándoles un delito o una ofensa a su reputación”, con penas de entre uno y cuatro años de cárcel.

Lejos y olvidado parece haber quedado el episodio de 2015 en el que el mismo Bolsonaro le deseó la muerte a Dilma Rousseff de cáncer o de un infarto. “Espero que su mandato termine hoy, infartada o con cáncer, o de cualquier manera”, dijo de la entonces presidenta de Brasil, pero ningún ministro lo denunció por calumnas o difamaciones.

Mientras tanto, las muertes por coronavirus se multiplican por decenas de miles y sin que el estado interponga políticas sanitarias para contener su avance y hasta ayer había más de 1,6 millones de casos confirmados en Brasil, con casi 67 mil personas fallecidas por la enfermedad. Ayer, el mismo día en que Bolsonaro confirmaba su contagio, se registraron 1.312 muertes.

Sin embargo, la única política que implementó su gobierno hasta el momento es la de minimizar la pandemia, sostener la apertura de la economía y provocar a los especialistas e infectólogos que piden por la protección y el aislamiento de la población. Bolsonaro, el que dijo que el Covid-19 era como una gripecita, agregó en la misma conferencia de prensa que está tratándose con cloroquina, un producto que se emplea para el tratamiento del paludismo y que la Organización Mundial de la Salud desaconsejó para utilizarlo en personas con Covid.

Desde la Asociación Brasileña de Prensa anunciaron que iniciarán una demanda contra el presidente por poner en riesgo a los periodistas que fueron a la conferencia donde Bolsonaro confirmó que estaba infectado y en la que además de quitarse en tapabocas, tocó con sus manos los micrófonos. “A pesar de saber que estaba infectado con la COVID-19, el presidente Jair Bolsonaro continúa actuando de forma criminal y poniendo en riesgo la vida de otras personas”, dijo Paulo de Sousa, presidente de la organización, en un comunicado que se publicó ayer.

Además de romper el aislamento para realizar la conferencia, Bolsonaro “recibió periodistas de medios de comunicación que considera afines” para confirmar en persona que estaba contagiado. “No es posible que el país asista sin reacción a sucesivos comportamientos que van más allá de la irresponsabilidad y configuran claros delitos contra la salud pública”, agregó De Sousa.