Brasil al rojo vivo

Se confirmó que Bolsonaro no podrá participar de ninguna actividad de campaña hasta la primera vuelta. Fernando Haddad crece en las encuestas tras ser señalado por Lula como su candidato. Mientras tanto, crece el germen más temido: la amenaza militar. El periodista argentino Darío Pignotti ofreció un completo panorama desde Brasilia.

 viernes, 14-septiembre-2018

Fernando Haddad fue alcalde de San Pablo. Cuando se postuló para la reelección sufrió una derrota categórica. Sus posibilidades están atadas a su capacidad de encarnar a Lula.


A sólo 24 días de las elecciones en Brasil, el escenario electoral se muestra turbulento e impredecible. Vamos a lo confirmado: el hijo de Jair Bolsonaro anunció que su padre, el candidato filonazi de extrema derecha, no podrá participar de ninguna actividad de campaña, al menos hasta el 7 de octubre, día de la primera vuelta electoral, a causa de su estado de salud tras la puñalada recibida en Juiz de Fora, en el estado de Minas Gerais. La otra tendencia inocultable es que comenzó el traslado de votos de Lula hacia Fernando Haddad, el candidato señalado por el expresidente para representar al PT.

El manejo de informaciones está dominado por grandes corporaciones –con O Globo a la cabeza- por lo cual hay que andar con pie de plomo. En las encuestas publicadas en las últimas semanas, Haddad apenas cosechaba desde 1 de cada 10 votos de Lula –en la encuesta con diferencia más exagerada- hasta 1 de cada 4 votos –según una encuesta difundida este lunes, ya sin Lula en carrera-. Según contó el periodista Darío Pignotti, la consultora Data Folha evitó publicar los datos surgidos ante la pregunta “¿Votaría usted por el candidato avalado por Lula?”. En todo caso, lo que se observaba públicamente hasta ahora era un traslado de votos llamativamente magro.

Esa situación empezó a virar: Pignotti reveló hoy la novedad de que la consultora Data Folha anunció la difusión de una segunda consulta esta semana (algo fuera de lo común) lo que anunciaría un crecimiento del candidato del PT. “Algunos sondeos reservados darían a Haddad muy cerca de Bolsonaro o incluso por encima de él”, graficó el corresponsal argentino.



Esto sacudió el piso en el mundo financiero y militar de Brasil. Los mercados ya hablaron: el dólar subió a su valor máximo desde 1994 tras conocerse la tendencia al crecimiento de Haddad. Los militares se constituyen en el gran temor no sólo para Brasil sino para toda la región. El jefe del ejército, el General Eduardo Villas Bôas, dijo en una entrevista que no estaba dispuesto a aceptar una victoria de Lula ni tampoco de quien fuera designado como su sucesor. El candidato a vice de Bolsonaro, militar retirado al igual que él, planteó la posibilidad de organizar un “autogolpe” ante un avance de Haddad en los sondeos. “Hay una deriva no sólo electoral sino democrática. Lo que se observa como telón de fondo no es solo un deterioro democrático sino el avance acelerado de la militarización del poder en Brasil”, evaluó Pignotti.

Mientras tanto, contó el periodista, figuras internacionales del campo progresista y doctrinarios del ámbito jurídico, observan con preocupación la situación de un país en la que el candidato que tenía la elección en el bolsillo fue proscripto mediante una ficción jurídica vergonzante. “Resumen de la ópera: la proyección del heredero de Lula crece; los militares y los mercados, preocupados”, concluyó Pignotti desde Brasilia.