Brasil eligió al fascismo

Brasil votó en primera vuelta a Bolsonaro, ex militar racista, homofóbico y apologista de la tortura. Su lema fue "Brasil por encima de todo y Dios encima de todos". El ballotage será el 28 de octubre pero es prácticamente un hecho que será el nuevo presidente brasileño. Haddad llamó a la unidad para intentar descontar la diferencia. Las primeras frases del ganador fueron: "Las personas de bien en Brasil querían dejar atrás al socialismo".

 lunes, 8-octubre-2018

Bolsonaro en un gesto típico suyo: con las manos simulando ser armas.


El candidato del Partido Social Liberal (PSL), el ultraderechista y misógino Jair Bolsonaro, cosechó más de 49 millones de votos ayer en las elecciones de Brasil, y quedó al borde de convertirse en el nuevo presidente del vecino país. El principal candidato del PT, Lula Da Silva, estuvo preso y proscripto de los comicios.

Bolsonaro ganó la primera vuelta con 46,18% de los votos, muy cerca del 50% más 1 voto que necesitaba para convertirse en presidente. El candidato de Lula y del PT, Fernando Haddad, logró el 29% y ahora intentará la casi imposible proeza de dar vuelta la tendencia en el ballotage que se realizará el 28 de octubre próximo.

En tercer lugar quedó Ciro Gomes, del PDT, con el 12,52% de los votos y luego Geraldo Alckmin (PSDB), con un 4,85%. Hubo un 20% de abstenciones. La escasa chance de Haddad radica en seducir a los votantes del centroizquierdista Gomes y también a los del centroderechista Alckmin. Las negociacinoes comenzaron anoche mismo.

“Las personas de bien de Brasil quieren dejar atrás el socialismo, no quieren un régimen como el de Venezuela. Quieren una economía liberal y proteger los valores familiares. No queremos que Brasil sea mañana lo que Venezuela es hoy”, dijo Bolsonaro en una de las primeras declaraciones a la prensa tras el escrutinio.

Racista, homofóbico, misógino, apologista de la dictadura y de la tortura, impulsor de la tenencia de armas, defensor de la mano dura, Bolsonaro encarna al filo nazi moderno. Es militar y llegó a tener el grado de capitán del Ejército. Su lema fue “Brasil por encima de todo y Dios encima de todos”. Le gusta ser llamado “el Trump” brasileño, se declara admirador del magnate presidente de EE.UU.

Entre sus promesas de campaña figuró garantizar la “legítima defensa” y bajar la mayoría de edad penal a los 16 años. En lo económico, anunció que privatizará a las empresas estatales con pérdida. Su referente económico es es exbanquero ultraliberal Paulo Guedes.

El derechista recibió el apoyo del sur y sudeste del Brasil, especialmente en San Pablo y Río de Janeiro, las zonas más ricas e industriales. A Haddad, que sacó 30 millones de votos, lo votaron en regiones pobres del Norte y del nordeste. Fue sin duda una jornada inesperada por el abrumador golpe sufrido por el PT y la izquierda en general.

En las legislativas, la expresidenta destituída por el golpe institucional Dilma Rouseff no logró entrar al Senado y quedó cuarta en su estado, Mina Gerais. La misma derrota sufrió en San Pablo, Eduardo Suplicy, un símbolo del PT: también quedó al margen del Congreso.

Con fuerte apoyo de las corporaciones evangélicas, y del establisment, se encamina a ser el reemplazante del Michel Temer y a profundizar el giro a la derecha más peligrosa.