Brasil, entre el renacer progresista o el oscurantismo fascista

El domingo será la primera vuelta electoral en el país vecino. Bolsonaro amplió un poco su ventaja, aunque se da casi por descontado que habrá segunda vuelta frente a Haddad. “Las elecciones de este año son una batalla de clases”, resumió Roberto Baggio, dirigente social del MST de Brasil.

 viernes, 5-octubre-2018

Bolsonaro en un gesto típico suyo: con las manos simulando ser armas.


En dos días, en Brasil empezará a definirse uno de los hechos políticos del año para nuestro continente. El país más grande y más poblado de Latinoamérica –y economía más grande de la región- decidirá en primera vuelta si se vuelca nuevamente hacia una opción progresista –encarnada por el elegido de Lula, Fernando Haddad- o retrocede hacia la Edad Media con un candidato fascista, neonazi, racista, homofóbico, misógino y entreguista como Jair Bolsonaro.

Las últimas encuestas muestran que la diferencia entre Haddad y Bolsonaro, que venía recortándose, volvió a crecer. La brecha que los separaría es de unos 9 puntos, con matices según la encuestadora. El exmilitar ronda el 32 por ciento, mientras que Haddad logró hacerse del segundo lugar y cuando venía en franco crecimiento, se frenó en 23 por ciento. Más atrás aparecen las otras opciones: Ciro Gomes, una variante que se postula como una centroizquierda moderada; Geraldo Alckmin, del PSDB, uno de los partidos tradicionales del Brasil que tiene como su máximo exponente al expresidente Fernando Henrique Cardoso; y Marina Silva, una resultante de los movimientos ambientalistas que ha perdido mucha potencia electoral respecto a la elección pasada e incluso dentro de esta campaña.



Para Roberto Baggio, miembro de la dirección nacional del Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST) de Brasil, “las elecciones de este año son una batalla de clases de dos proyectos bien distintos”. Bolsonaro encarna a “la extrema derecha, las transnacionales, el monopolio de los medios de comunicación y el poder judicial, que a cualquier costo hacen propaganda para que un fascista gane las elecciones”. En la otra vereda, Haddad encarnaa “un bloque de fuerzas populares y progresistas que son los verdaderos representantes del pueblo y quieren el fin del golpe y una elección libre y limpia”.

Para el dirigente social, “la situación de Brasil es muy grave” ya que se vive “una gran crisis económica que genera una crisis social y una crisis político-institucional que se consolida con el golpe de Estado”. Aunque critica a la derecha, Baggio también reconoce errores en los gobiernos de Lula y Dilma: “Fueron gobiernos progresistas, pero no enfrentaron muchas cosas: el problea de la tierra, de los medios de comunicación, del aparato del Estado y el problema de la economía desde el punto de vista del control de grandes bancos”.

En este contexto, Brasil se enfrenta a una de las elecciones más importantes de su historia y un resultado que puede marcar el pulso de todo el continente. ¿Podrá Haddad aglomerar en las urnas a todos los sectores progresistas, aunque sea en segunda vuelta? Baggio confía que sí, ya que “a medida que se consolidó el golpe de Estado el bloque progresista se unificó”.