“Brasil es una bomba de tiempo epidemiológica”

A pesar de los más de 240 mil infectados por coronavirus, las graves denuncias de corrupción y los más de 30 pedidos de impeachment que pesan sobre Jair Bolsonaro, el periodista Darío Pignotti consideró que no habrá una inminente caída de su gobierno gracias al “régimen no tan democrático” que existe en ese país. El corresponsal de Página 12 analizó que hoy Brasil “está fracturado” y que las crónicas son prácticamente “las de un país en guerra”.

 lunes, 18-mayo-2020

El corresponsal argentino en Brasil, Darío Pignotti, consideró que por ahora no existe una posible caída de Jair Bolsonaro. En parte, debido a que el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, no tiene la voluntad política de dar curso a los más de 30 pedidos de impeachment que pesan sobre el presidente brasilero


En el transcurso de una semana, el presidente Jair – “el no Mesías” – Bolsonaro se vio envuelto en dos escándalos por corrupción: uno relacionado con un video que registra la reunión ministerial del pasado 22 de abril en donde el presidente exige la renuncia del Jefe de la Policía para evitar que avance la investigación sobre él y sus hijos; y otra denuncia vinculada a una causa por lavado de dinero que la Policía Federal ocultó durante la campaña electoral del año 2018 con el objetivo de no perjudicar al, en ese entonces, candidato a presidente por el Partido Liberal Social.

En medio de esta grave crisis política y sanitaria que atraviesa Brasil – ya tiene 240 mil infectados y 16 mil muertos por Covid-19 – el periodista Darío Pignotti analizó la situación del vecino país. En diálogo con Nada del Otro Mundo, el corresponsal de Página 12 indicó que, a pesar de las denuncias y los más de 30 pedidos de impeachment que pesan sobre Jair Bolsonaro, no visualiza “una inminente caída” de su gobierno, puesto que hoy no existe un régimen “tan” democrático allí. “El peso de la Justicia y del Poder Legislativo se ha relativizado y se ha agigantado considerablemente el poder de las Fuerzas Armadas. Son estas las que tienen el verdadero poder de veto sobre lo que ocurre y lo que no ocurre hoy en Brasil”, sostuvo.

En ese sentido, el periodista señaló que otro de los sectores que sostiene y permanece como aliado al presidente ultraderechista -por ahora- son los grupos evangélicos. “La popularidad de Bolsonaro ha tenido un repliegue, pero no un repliegue drástico. Su apoyo está entre el 20 y el 30%. ¿De quién? Básicamente de parte de la colectividad evangélica, donde un ejército de predicadores está constantemente haciendo campaña a favor del presidente y en contra de la cuarentena y de todo tipo de aislamiento”, explicó. Cabe recordar que, luego de la mediática renuncia del ex ministro de Justicia Sergio Moro, el presidente nombró en el cargo a un pastor miembro de esa comunidad: Andre Mendoça.

A pesar del apoyo circunstancial de estos grupos de poder, el Doctor en Comunicación evaluó que Brasil “es un país fracturado”. “Los gobernadores de los grandes Estados – Sao Paulo, Río de Janeiro y Brasilia – que en su momento fueron socios de Bolsonaro, ahora han tomado distancia porque está explotando el cuadro sanitario”, opinó. Ya superó a España y a Italia en contagios y ocupa el cuarto lugar en el mapa mundial. “Brasil hoy es una bomba de tiempo epidemiológica”, declaró contundente y recordó que la OMS pronosticó que será el “nuevo epicentro de la crisis”.

En este contexto, remarcó que la preocupación existente ha dado lugar a una especie de “Frente de Salvación Nacional” – una alianza entre partidos lejanos ideológicamente entre sí, como el PT de Lula Da Silva y el PSDB de Fernando Cardoso – para que impedir lo que Bolsonaro plantea como inevitable: que el 70% de los 210 millones de brasileros se infecte de coronavirus. Lo que en números concretos serían alrededor de 147 millones de personas. “Las crónicas, las estampas son prácticamente las de un país en guerra”, concluyó.