Caputo, por la puerta chica pero con la cuenta grande

El patrimonio declarado del ‘jugador Championes League’ de las finanzas creció un 50 por ciento en su paso por el gabinete nacional. Como ministro endeudador, pidió préstamos por más de 140 mil millones de dólares. En su gestión al frente del BCRA, el peso se devaluó un 37 por ciento.

 miércoles, 26-septiembre-2018

A Caputo se le atribuyó haberse ido a la playa en medio de una corrida cambiaria, hacer un par de semanas. La foto es un resumen de su gestión: relajado y patas para arriba.


Uno de los funcionarios más polémicos del gobierno finalmente se bajó del barco. Por pedido del FMI y por diferencias con Nicolás Dujovne –quien ahora acumula todo el poder del manejo de la economía argentina-, Luis “Toto” Caputo dio una suerte de ‘portazo coordinado’ y dejó la presidencia del Banco Central. Las crónicas hablan de una prolongada llamada telefónica con Mauricio Macri –que estaban en Estados Unidos- para programar una salida que de todos modos terminó siendo muy desprolija.

¿Qué dejo la gestión de Caputo al frente del Ministerio de Finanzas primero y del Banco Central de la República Argentina después? Lo primero que hay que destacar es un fabuloso crecimiento patrimonial: su DDJJ acusaba en 2015 $ 84.417.735; para 2017, ese monto se había incrementado a $ 126.936.267. Es un crecimiento patrimonial de $ 42.518.532, es decir de más de 50 por ciento, según los datos oficiales que difundió en las últimas horas el periodista Ari Lijalad. Además, fue señalado por la Comisión de Valores de Estados Unidos como dueño de la offshore Noctua y denunciado por favorecer a Axis, una fondo de inversión al que estaba vinculado, para hacer un pasamanos con bonos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

Sin embargo, su gestión al frente de las cuentas públicas no fue igual de próspera para el país. Al frente de la cartera de Finanzas se convirtió en el ministro de la Deuda: durante la gestión Macri, el endeudamiento externo del Estado argentino creció 143.830 millones de dólares y para fin de año la deuda significará el 111 por ciento del PBI.

Eso incluye los 15 mil millones de dólares del primer desembolso del FMI, que dilapidó en sólo tres meses rematándolo para beneficio de los grandes jugadores financieros –elite de la cual forma parte- y bajo la excusa de ‘contener el dólar’. ¿Al menos la cotización se mantuvo estable? Para nada: durante los tres tortuosos meses de Caputo al frente del BCRA el peso se devaluó un 37 por ciento al pasar de $ 28,40 a $ 38,91 (que fue la cotización de ayer). Pero además, en un agosto crítico hubo días en los que el dólar llegó a arañar los $ 42 en medio de un absoluto descontrol.

Además, para lograr baja el stock de Lebacs de 1,1 millones de pesos a 450.000 millones –la única promesa que cumplió, con un esquema de renovaciones menores a los vencimientos- debió subir la tasa de interés de referencia al 60 por ciento. La tasa de interés más alta del mundo y un disparo al corazón del aparato productivo nacional.

Caputo, ‘el jugador de Champions League’ –a decir de Marcos Peña-, ‘el patriota’ –a decir de Mauricio Macri- o el capo de las offshore y ministro de la deuda según muestra su trayectoria, pasará a ser un mal recuerdo. Las consecuencias de su gestión se sentirán durante un largo tiempo. Quizás los 100 años que lleven pagar la toma de deuda que decidió y fue calificada por especialistas como la más ridícula del mundo.