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Carta abierta de un rugbier en reconstrucción

Varios días antes del ataque en manada que terminó con la muerte de un joven a la salida de un boliche en Villa Gesell, un rugbier de Paraná contó su experiencia en un hilo de Twitter y pidió por una reforma que, a la luz de las noticias, ya llega demasiado tarde.

 Lunes, 20-enero-2020

Julián Princic compartió una carta abierta desde su cuenta de Twitter, en la que denunciaba las prácticas abusivas de la cultura rugbier, varios días antes del crimen en Villa Gesell.


Mientras la justicia avanza en la investigación del crimen de Fernando Báez Sosa, atacado en manada por una decena de rugbiers a la salida de un boliche en Villa Gesell, una carta abierta, publicada el pasado 8 de enero por Julián Princic en su cuenta de Twitter, da cuenta de las prácticas y abusos que constituyen parte de la cultura rugbier en Argentina.

Ese día, Princic, rugbier, hijo de rugbier y productor de contenidos para TyC, contó su experiencia en el deporte y denunció una serie de prácticas en las que señaló aspectos abusivos, violentos y patoteros en uno de los deportes considerados “nobles” y revestidos de un ára de compañerismo y camaradería.

“Voy a hablar de mi experiencia con el RUGBY, deporte que me fascina, que consumo, que practiqué durante gran parte de mi vida y que, a su vez, veo como un REFUGIO DE HOMBRES que necesitan REAFIRMAR SU MASCULINIDAD constantemente. BAUTISMOS, ABUSOS SEXUALES, PELEAS BOLICHERAS y +”, escribió Princic.

“Mi papá fue jugador y entrenador del club en el que empecé a los 9 años y practiqué hasta los 20. En todo ese tiempo, naturalicé un montón de situaciones que hoy percibo dañinas, cobardes, desleales y VIOLENTAS. Una de esas situaciones es la vieja y confiable PELEA BOLICHERA”.

“¿Quién no vio alguna vez a un grupo de rugbiers involucrado en un tumulto dentro o fuera de boliche? Yo, varias veces, viví eso desde adentro. Siempre como espectador, algo que me recriminaba en ese entonces. PENSABA QUE ERA UN COBARDE POR NO ANIMARME A PEGARLE A OTRA PERSONA”, agregó en el hilo de tuits, que se convirtió en tendencia luego de que su mensaje se amplificarla tras el asesinato de Báez Sosa. “Escuchaba por horas a mis amigos hablar de las batallas libradas; enaltecían las peleas vividas de tal manera que a veces me daban ganas de participar en alguna. Siempre se destacaba la UNIÓN y el TRABAJO EN EQUIPO para combatir, porque esos ‘son valores del rugby'”.

“El objetivo implícito siempre fue causar impacto. Impresionar. Porque las peleas no eran mano a mano en una plaza vacía. Las chicas tenían que verlo. PORQUE LO IMPORTANTE ES CONSEGUIR CHICAS. Es una de las metas que nadie te enseña como meta pero que sabés que está.
Los BAUTISMOS son rituales para forjar la personalidad. O al menos eso se cree. Yo vi con mis propios ojos ABUSOS como palizas atroces a chicos desnudos y objetos metidos en el culo. Rehusarse no es opción porque el castigo SERÁ PEOR”, resume y señala.

“La excusa es que se hace esto para emular situaciones traumáticas en las que te veas obligado a sacar esa personalidad superadora y salir adelante. COMO SI LA VIDA no tuviera esos momentos. No debería ser tarea de nadie causar sufrimiento con motivo de dejar alguna ‘enseñanza’. Porque es ahí donde encuentran respaldo los VIOLENTOS. Se crea un entorno en el que los golpes son moneda de cambio, en el que los putos son motivo de burla y las minas son un objetivo. ENTORNO IDEAL para muchos cavernícolas”.

“¿Pero entonces el problema es el RUGBY? NO. El problema es que, en ARGENTINA -porque esto no sucede en todo el mundo-, el rugby ha mutado a una “filosofía de vida” en la que se pregonan valores que han quedado desactualizados en este contexto histórico. El rugby es un deporte hermoso pero hay que LIMPIARLO. LAS AUTORIDADES como la UAR y LOS CLUBES siguen repudiando con cartas los hechos que protagonizan sus deportistas como si fueran casos aislados en vez de asumir que es algo epidémico. Hagan autocrítica. Hagan algo. Estoy seguro que, cómo así hay muchos retrógradas en cargos importantes, también hay gente con IDEAS NUEVAS y con ganas de cambiar esto. El rugby puede y DEBE sanar”, concluye.