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Casa de alto riesgo

En un escenario de alta inflación y escasa recomposición salarial, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre los créditos UVA, indica que la deuda de quienes se inclinaron por este sistema aumentó un 52% en dos años. Y mientras en 2016 la cuota inicial de un crédito tradicional resultaba dos veces y media más alta que la de UVA, al día de hoy esa diferencia se redujo al 73%.

 Viernes, 13-abril-2018

El programa de créditos hipotecarios del gobierno suma críticas por estar atado a la inflación.


Por Camilo Ratti

El gobierno presentó el sistema UVA como la gran oportunidad para que miles de argentinos que no son titulares de una vivienda, finalmente pudieran acceder a ella. La cuota inicial era similar a la de un alquiler, y el monto entregado por los bancos casi duplicaba la de los créditos tradicionales.

El sistema, que indexa tanto el capital como los intereses del crédito, es un negocio fabuloso para los bancos, que arriesgan casi nada, y de alto riesgo para quienes lo toman. Este “boom” de créditos hipotecarios promocionado por el gobierno se refleja en números concretos: a diciembre del 2017 los créditos UVA representan el 42% del stock de créditos hipotecarios, según un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) al que accedió este portal.

En el mes de marzo de 2018 el Banco Central publicó que más del 90% de los créditos otorgados a personas físicas se hicieron bajo el sistema UVA, ya que además de los hipotecarios, el sistema se amplió a créditos prendarios y personales.

Pero no todo es color de rosa, porque la inflación es un problema estructural y sistémico en la Argentina. “El monto inicial de cuota tuvo un incremento del 52% entre marzo del 2016 y el mismo mes del 2018”, resalta el informe de CEPA.

Además, mientras en 2016 la cuota inicial de un crédito tradicional resultaba dos veces y media más alta que la del crédito UVA (2,64 veces la cuota del UVA), haciendo a este último más accesible y aparentemente más atractivo, “esa diferencia se redujo a 73% en 2018”.

Haciendo una proyección, los autores afirman que “en los siguientes 30 meses las dos cuotas (crédito UVA y tradicional) llegarían a equipararse. Luego de ello, la cuota del crédito UVA continuaría creciendo en su valor, mientras que la del crédito tradicional se mantendría estable.

Es decir, este último tipo de crédito resulta más oneroso en los primeros 4,5 años, pero más económico en los siguientes 25,5 años”.

Volatilidad financiera

“Los créditos indexados por inflación constituyen una de las mayores apuestas del gobierno en cuanto a la reactivación y crecimiento de la economía”, dice el informe de CEPA, que sin embargo advierte que “la generalización de los UVA, tanto en el segmento hipotecario como en los prendarios y personales, es un factor que agrega volatilidad a un sistema financiero con una estructura ya compleja. En efecto, el escenario de alta inflación y escasa recomposición salarial, alerta sobre la sostenibilidad del sistema”.

Con estos números en la mano, los autores afirman que “el esquema de créditos hipotecarios UVA continúa sin dar respuesta al acceso al crédito de aquellos hogares que, si bien podrían hacer frente a una cuota mensual de la magnitud de un alquiler, no cuentan con ahorros equivalentes al 20% del valor del inmueble exigido”.