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Cementerio con inflación

La autoridad monetaria apuesta a que una tasa alta (la más alta del mundo), más el ajuste fiscal, más la recesión, harán bajar la inflación. Mientras, admite que se agudiza la caída del PBI y que el costo de vida repuntó más en agosto. Es decir, el peor de los mundos.

 Miércoles, 12-septiembre-2018

Luis Caputo, presidente del Banco Central, jefe de recetas ultraortodoxas para controlar el dólar y la inflación.


El Banco Central quiere la paz de los cementerios. Ayer la autoridad monetaria anunció que mantendrá la tasa de referencia en el 60% hasta diciembre, con el objetivo de controlar la inflación y mantener al raya al dólar.

La tasa de política monetaria en el 60% es la más alta aceptada por algún país del mundo. Hace varios meses que el BCRA la sostiene arriba del 40%, con este récord del 60, pero la inflación sigue galopando y el dólar sigue escalando. A estos problemas, la tasa más alta del mundo le sumarán aumento de la recesión con caída de la actividad, más freno a la producción y encarecimiento del crédito, con consecuencias para el consumo.

El comité de política monetaria resolvió por unanimidad mantener la tasa de Letras de Liquidez a 7 días en 60 por ciento anual para garantizar el sesgo contractivo de la política monetaria”, indicó el Central. La entidad reconoció el parate en la actividad económica: “Se deterioraron nuestras perspectivas para la evolución del PBI con respecto al comunicado anterior del 7 de agosto. Se estima una caída de la economía este año y que la misma se mantenga en un nivel similar en 2019”, agregó el comunicado de la entidad.

Estanflación

Aunque recién mañana el Indec dará a conocer los datos inflacionarios de agosto, que se presumen serán del 4%, el BCRA admitió que tras “una moderación en julio”, los precios anotaron “una nueva aceleración en agosto y en septiembre, según los indicadores de alta frecuencia”, indicó el organismo a cargo de Luis Caputo. Con la caída del PBI de 2018 y crecimiento nulo previsto para 2019, se configura un escenario de estanflación, que es el infierno de los sectores medios medios, medios bajos y de los pobres. Un infierno que se azuza más con las metas fiscales impuestas por el FMI que traerán más frío a la economía y a los bolsillos particulares. Siin embargo, parea el BCRA, el ajuste fiscal es parte del comboo antiinflacionario.

El BCRA admitió que la inflación recuperó ritmo en agosto “por el impacto de los precios regulados (transporte, nafta, prepagas y electricidad)” y que en septiembre “el mecanismo sería el traslado a los precios de la volatilidad cambiaria que se observó en agosto”.

Si bien el gobierno maneja una inflacion anual del 42% para este año y del 23% para 2019, según el “dibujo” del Presupuesto 2019 que ha trascendido, la mayor parte de los economistas hablan de mucho más para este año y para el próximo.