Cerraron el barrio y la mitad de su casa quedó afuera

De manera compulsiva, violando ordenanzas y reglamentaciones, la Municipalidad de Córdoba autorizó en 2011 el alambrado perimetral del barrio Los Aromas, en Valle Escondido, una urbanización del noroeste de la capital que construyó Euromayor, empresa intervenida por la justicia acusada de múltiples estafas. Además de calles, plazas, veredas y otros espacios públicos, la vivienda de Roberto Lillo quedó partida al medio.

 jueves, 21-marzo-2019

Como muestra la foto, el alambre perimetral del barrio divide el frente de la vivienda.


Por Camilo Ratti

Las imágenes son surrealistas: un alambre tejido atraviesa y separa de manera desprolija y sin ningún criterio calles, plazas, veredas y espacios públicos de los barrios Los Aromas y Los Aromitos, ubicados dentro de la urbanización Valle Escondido, una mini ciudad que se edificó al noroeste de la capital, sobre la ruta que lleva hacia La Calera una vez que se traspasa el Tropezón.

Pero el colmo del absurdo lo sufre Roberto Lillo, vecino de Los Aromas, ya que su casa quedó atrapada por el alambre, con la mitad de su vivienda afuera del barrio y la otra adentro. “Diez metros del frente de mi casa quedaron bloqueados, porque el alambre separa el portón para ingresar vehículos y salir”, cuenta a este portal el hombre.

El cerramiento lo afecta a él y a otros vecinos de lo que ahora se llama Balcones del Valle. “La mitad de Los Aromitos también quedó afuera el perímetro”.

calles cerradas con alambre

La cuadra de Lillo cerrada por alambre, que divide su vivienda y corta el tránsito libre hacia el barrio contiguo.

La decisión de cerrar un barrio que en la Municipalidad estaba autorizado como abierto, ocurrió en 2011 y de manera compulsiva, “en contra de las reglamentaciones municipales”, según Lillo.

Para que se pudiera tomar una decisión de este tipo, el 90% de los propietarios de un loteo que tiene alrededor de 300 viviendas, debían firmar solicitando el cierre. Pero sólo 5 vecinos lo hicieron sin consultar con el resto. Uno de ellos no era cualquier vecino, tenía peso en los medios más influyentes de Córdoba: Lito Quinteros, el histórico operador de Mario Pereyra. “El socio de Euromayor, la constructora que hizo el barrio y que hoy está intervenida judicialmente por múltiples denuncias de estafas, tenía vínculo con Mariano de Juan, el exsecretario de Obras Privadas de Ramón Mestre”, cuenta Lillo.

“Por razones de seguridad Quinteros llamó a la Municipalidad para que cerraran el barrio, y enseguida De Juan le hizo el favor”, se queja el hombre que lucha en soledad contra el poder de los grupos desarrollistas, la complicidad del estado municipal y la inacción de la justicia.

De Juan tuvo que renunciar a la primera gestión de Mestre envuelto en un escándalo por supuestos hechos de corrupción que vació el primer gabinete radical. “De Juan fue quien bajó la orden para que se aprobara el cierre del barrio a pedido de Quinteros, que vive en mi cuadra”, señala el damnificado por esa decisión.

Otros vecinos se quejaron y pidieron que se respetaran las ordenanzas, pero los cinco que estaban a favor de cerrar el barrio por razones de “seguridad”, formaron una Asociación Civil para administrarlo. “Esa decisión no fue consensuada ni elegida por los vecinos”, aclara Lillo.

rotonda alambrada

Las calles y rotondas fueron arbitrariamente cortadas por la decisión de unos pocos vecinos con complicidad municipal.

Privatizar lo público

Además de la vivienda partida al medio, lo increíble es que los espacios comunes que disfrutaban todos los vecinos fueron luego loteados y vendidos cuando se alambró el barrio. “Dibujaron un cierre perimetral espantoso que va en contra del código de edificación, usurpando veredas, calles y el barrio contiguo”, explica Lillo.

La privatización de lo público dejó sin canchita de fútbol a los chicos de Barrio Don Bosco, una urbanización más humilde, construida hace 30 años al lado de Valle Escondido. “El alambrado que cruza las calles obstaculiza el normal fluido del agua de lluvia, inundando esas cuadras. Y lo peor de todo es que ahora hay más robos que cuando el barrio era abierto”.

alambres de puas

El cerco con alambre de púas no trajo más seguridad, según los vecinos, ahora hay más robos que cuando el barrio era abierto.

La falta de un ordenamiento territorial por parte del Estado municipal desde hace décadas, permitió que las empresas que se autodenominan “desarrollistas” hagan con la ciudad lo que quieran, siempre con la complicidad de funcionarios que han violado todas las normativas de edificación. En el caso de De Juan, eso era lo normal y el caso de Valle Escondido es la prueba más escandalosa de la ausencia de un Estado regulador, que piense la ciudad como un bien común.