Cierran los kioscos, se mantienen los ‘kiosquitos’

Durante los tres años del gobierno de Macri cerraron 28.000 kioscos, casi una cuarta parte de los que había en el país. Además, advierten que en el próximo semestre corren riesgo otros 10.000 comercios de este tipo.

 martes, 26-febrero-2019

Una cuarta parte de los kioscos que había en 2015 quedaron con una fachada muy parecida a esta.


Mientras el rumbo económico elegido por el Gobierno sigue favoreciendo al sector financiero y las grandes empresas energéticas, en la calle los pequeños comercios sufren para abrir la persiana cada día por las tasas de interés y los tarifazos. Según un dato que publica el sitio BAE Negocios, la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) revela que en los últimos tres años cerraron 28.000 kioscos en todo el país. Son datos que surgen de una investigación propia realizada por esa cámara.

Los kioscos que cerraron implican una cuarta parte del total que había cuando asumió Mauricio Macri, que alcanzaba los 120.000 kioscos a lo largo y ancho del país. Desde UKRA, resaltaron que la mayoría de los cierres se dio en los grandes centros urbanos –CABA, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Catamarca, La Rioja- y específicamente en avenidas importantes.

A pesar de la brutal caída, el tobogán descendente parece no haber terminado y los integrantes de la cámara de los propietarios de kioscos pronostican que en los próximos seis meses corren peligro de cierre otros 10.000 locales más. El presidente de UKRA, Adrián Palacios, le atribuyó el cuadro de situación al aumento de los precios de los alquileres sumado a las altas tarifas de servicios, los altos impuestos y a la fuerte caída del consumo.

Además de los cierres de los kioscos, Palacios puntualizó sobre las pérdidas en materia de puestos de trabajo. Haciendo un cálculo austero, hay que promediar un empleado por kiosco (por lo que se habrían perdido al menos 28.000 puestos laborales.

Palacios consignó que “todos los productos de primeras marcas cayeron”. Por ejemplo, las gaseosas y aguas saborizadas se derrumbaron entre 35 % y 50 %, ya que la gente busca segundas marcas. La misma lógica siguen los caramelos, bebidas alcohólicas (cada vez más, la cerveza reemplaza al vino) y las golosinas para niños como alfajores o galletitas.