Con el mandato del corazón

Convocar a la tristeza trascendiendo fronteras, idiomas y diferencias políticas: otro golazo del Diego. Con el arco todavía temblando, presidentes y líderes del mundo expresaron su dolor y le rindieron homenaje al mejor jugador de la historia del fútbol ante su increíble partida.

 jueves, 26-noviembre-2020

Dio alegría y afuera se fue, por un ratito, la pena y el dolor. El mundo despidió a Diego Maradona.


Anoche, cuando el schok emocional comenzaba a disminuir y el mundo comenzaba a creer en lo imposible, el informe de la autopsia reveló que Diego Maradona murió a causa de un “edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada”. El encriptado lenguaje médico se resumió mejor en las palabras de un reportero: “tenía el corazón de alguien de 90 años”. Treinta años de más o mucha vida acumulada en poco tiempo.

Ese palpitar intenso se replicó en todo el planeta. Además del talento para la pelota, Diego Maradona tuvo la capacidad para convocar a una reunión mundial de la tristeza que trascendió fronteras, idiomas y diferencias políticas: otro golazo del 10. Con el arco todavía temblando, presidentes y líderes de distintos países se quitaron las investiduras y expresaron su dolor ante la impensada partida del mejor jugador de la historia.

Fiel a su estilo emotivo, el presidente Alberto Fernández lloró en una entrevista radial al recordar la sensibilidad social del astro del fútbol. “Hablando sobre el gol a los ingleses del ’86, él me contaba que en el vestuario les decía a sus compañeros que en Argentina había mucha gente triste y que tenían la obligación de hacer feliz a esa gente”, relató. “Le pregunté a Goycochea si eso era verdad y me dijo que sí”, contó. “Eso es único. Nunca vi a alguien pensar así”, agregó emocionado por el amor al pueblo y la inconmensurable conciencia histórica-política que tuvo el campeón.

La Patria Grande también lo recordó. Evo Morales habló de un “hermano” y valoró que haya sido un “amigo de causas justas” al compartir un titular en donde Diego Maradona afirmaba que “América no será completa hasta que Bolivia tenga su salida al mar”. Un detalle, de esos en los que está Dios. “Un artista de la pelota” y “un rebelde de fábrica”, fueron las palabras para homenajearlo que eligió el ex presidente uruguayo, Pepe Mujica. Lula Da Silva destacó su compromiso con la soberanía latinoamericana y la ex mandataria Dilma Rousseff lo calificó como “una persona que luchó por un mundo menos desigual”. “¡Hasta siempre Pibe de América!”, manifestó Nicolás Maduro.

Del otro lado del océano, el Jefe de Estado de España, Pedro Sánchez, enalteció esa “zurda” que “dibujó los sueños de varias generaciones”, mientras que su vice, Pablo Iglesias, le dedicó una oración cuasireligiosa: “Diego nuestro, santificada sea tu zurda, Dios no está en el cielo, se recupera en Cuba. Diego nuestro, barrilete cósmico divino, Dios lleva el 10 a la espalda y es argentino”.

Pero quizás, quien se despojó de su traje y se puso la camiseta de hincha, fue el presidente francés, Emmanuel Macron, de postura neoliberal. A través de una carta, habló de esa historia popular argentina que escribió Diego en la cancha: su origen humilde y la gloria alcanzada en ese sur pobre de Italia; la justicia divina en el partido “geopolítico” contra Inglaterra en el Mundial ’86 y el orgullo de una Argentina campeona y sin Dictadura Cívico Militar. Pero también visibilizó cómo el 10 ingresó en las vidas particulares de niños – “conseguir la figurita de Diego para completar el álbum” – y adultos –“negociar con su mujer para bautizar Diego a sus hijos”- para terminar sentenciando su inmortalidad: “Diego se queda”.