Con el versito de la inflación a otra parte

En su campaña, Juntos por el Cambio busca inocular en el sentido común argentino que el nivel de inflación actual es un problema que viene desde hace varias décadas. “Hemos sido como un alcohólico recurrente con la inflación”, dijo anteayer el presidente. Sin embargo, la evolución del índice muestra que es una enorme mentira.

 sábado, 19-octubre-2019

Los constantes tarifazos de Macri generaron resistencia en el pueblo argentino. Las tarifas reguladas por el Gobierno dispararon la inflación.


El presidente Macri busca diluir en la historia argentina el fracaso económico de su gestión. Tras el 5,9 % de inflación de septiembre anunciado por el Indec, el jueves dijo que “hemos sido como un alcohólico recurrente con la inflación” y aseguró que el problema viene desde hace 80 años. “No se puede vivir con este nivel de inflación que nos mata a todos”, insistió, como si él no tuviera nada que ver y fuera un ciudadano de a pie quejándose. Pero la historia de la inflación argentina muestra matices.

El promedio de la inflación anual desde 1946, cuando comenzó el peronismo (el gran monstruo negro nacional, según la construcción macrista), hasta nuestros días es de 142,27 %. Pero a esto hay que hacer algunas salvedades: el período comprendido entre 1975 y 1990 tuvo porcentajes absolutamente descontrolados durante la última dictadura cívico-militar y culminó durante el alfonsinismo con una hiperinflación. Sin esos 15 años, el promedio de inflación argentina baja a 18,86 %.

El porcentaje sigue siendo alto, pero es muchísimo menor al 60 % al que podría llegar este año bajo el gobierno de Macri. La actual gestión tampoco mostró buenos porcentajes los años anteriores: 42,2 % en 2016, 34,8 % -el más bajo- en 2017 y 48,6 % en 2018. Es más, la inflación más alta medida por el IPC-Congreso –un índice hecho por la oposición de aquel momento y tan mentirosa como la del Indec- durante el gobierno de Cristina fue de 38 % en 2014. Aun exagerado por la oposición (el hoy oficialismo), es casi igual al porcentaje más bajo de la gestión Macri, medido por un Indec que se presume creíble.

Hay pocos años en este lapso de la historia nacional que tengan un porcentaje superior al porcentaje más ‘leve’ de la inflación macrista. En 1959, con Arturo Frondizi en la presidencia, la suba de precios fue de 113,7 %. En la salida del onganiato y el regreso del peronismo, con la convulsión política que había vivido el país, se registró un 58,5 % en 1972 y un 60,3 % en 1973. Luego, hubo que esperar la salida de la hiperinflación para encontrar un 84 % en 1991, con Menem recién llegado; y el estallido del 2001 para dar lugar a una inflación de 40,9 % en 2002.

Sin contar los 15 años fatídicos en términos inflacionarios entre 1975 y 1990, solo cinco años desde 1946 hasta hoy superaron la inflación más baja del macrismo. Que la inflación es un problema histórico en nuestro país, no hay dudas. Pero Mauricio Macri y su gobierno la llevaron a niveles mucho más altos y la combinaron con caída del salario real, con pérdida de poder adquisitivo de todos los sectores trabajadores y jubilados, congelamiento del consumo y caída de la actividad económica. Por eso, con el versito de que la inflación es un problema igual en todos los gobiernos argentinos, a otra parte.