Con veneno en la barriga

Además de pagar precios exorbitantes por los alimentos, les argentines ingerimos grandes cantidades de azúcares y grasas sin saberlo. Si bien la Ley de Etiquetado Frontal busca brindar información directa, veraz y oportuna sobre la composición de los diferentes productos, el sector empresarial resiste la iniciativa argumentando que el nuevo sistema podría “atemorizar al consumidor”.

 Miércoles, 7-abril-2021

Cuatro de cada diez niñes en Argentina tienen sobrepeso en Argentina debido a la excesiva cantidad de grasas que contienen algunos productos.


Pongan los fideos que aparecieron todos. Luego de cinco meses, ayer se reanudó el debate por la Ley de Etiquetado Frontal en la Cámara de Diputados. Del plenario participaron representantes de las industrias alimenticias; referentes del sector fideero, avícola y de apicultura; el presidente de la Sociedad Argentina de Anunciantes; el titular de ICBA (consejo internacional de asociaciones de bebidas); y el CEO de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina, entre otros.

Si bien la iniciativa cuenta con el apoyo de la OMS y la OPS y es aplicada en Chile, Ecuador y México, aquí está siendo resistida por las grandes corporaciones que lucran con el veneno que contienen muchos alimentos y bebidas, y que son ofrecidos de manera engañosa – y exitosa – a la población. A modo de ejemplo, Argentina lidera el consumo mundial de gaseosas con 131 litros anuales per cápita.

Para Alejandro Díaz, el CEO de la Cámara de Comercio de los EEUU, el “problema” es que el etiquetado frontal alcanzaría a más del 90% de los productos que se comercializan en el país y podría convertirse en un sistema muy rígido que “atemorice al consumidor”. El sector azucarero hizo oír su voz a través de la diputada tucumana Beatriz Ávila que defendió a las “60 mil familias que trabajan en la producción azucarera”.

La intensa preocupación por los “dividendos” colinda con la experiencia chilena relatada por Guido Girardi, quien aseguró que no hubo impacto en la economía. “Se van a reconvertir las industrias”, aclaró el autor de la ley en el país trasandino.

Lo cierto es que, mientras los mismos de siempre defienden sus negocios, les argentines estamos pagando un precio muy alto – literal y metafóricamente – por el tipo de alimentos que nos llevamos a nuestro cuerpo. Ocupamos el cuarto puesto de mayor consumo de azúcares en el mundo. Además, el 60% de les adultes y el 40% de les niñes y adolescentes sufren sobrepreso; el 46% de la población padece hipertensión arterial; y más del 30% tiene colesterol elevado.