“Córdoba está quemando todas las formas de vida de la zona”

Las etapas extractivistas van concatenándose a lo largo del tiempo para continuar destruyendo el monte, expulsando a los habitantes de las sierras e imponiendo negocios fuego mediante. Joaquín Deon, geógrafo e investigador de Conicet, develó estrategias, responsabilidades y verdades de una Córdoba que sufre los incendios año tras año.

 Viernes, 20-agosto-2021

Joaquín Deon habló sobre los incendios que atormentan a Córdoba desde hace muchos años.


“Fue un incendio explosivo”. Con esa frase describió Diego Concha, director general de Defensa Civil de Córdoba, el desastre ocurrido el miércoles en la zona de Potrero de Garay. Además de las condiciones climáticas desfavorables, el paisaje que ofrecen los pinos contribuyó a la combustión.

“¿Qué hace un pinar tan gigante en la zona de Paravachasca y Calamuchita?”, se preguntó de manera retórica Joaquín Deon. “Es un plan forestal a escala industrial que se implantó en la década del ’50 a través de una serie de exenciones impositivas que se les propuso a grandes propietarios de campos”, explicó el geógrafo a Nada del Otro Mundo. Esas coníferas – de origen europeo y de rápido crecimiento – favorecieron una rápida propagación del fuego y el avance sobre los territorios.

Mientras en los medios locales lamentaban la pérdida de un lugar “prístino” y “virgen”, el investigador de Conicet vinculó la “enorme invasión” que significan los pinos, con una nueva etapa extractivista donde el capital busca reproducirse en el uso y el manejo de la tierra. Dicho de otro modo, cómo la quema del monte permite el desarrollo inmobiliario y la construcción de barrios cerrados, complejos turísticos y grandes condominios en áreas de alta y mediano valor de conservación según la Ley de Bosques.

“La caída del poste de luz en la zona de Potrero de Garay es porque se tendieron servicios en áreas que no está permitido ese nivel de urbanización según la Ley de Bosques”, aclaró Deon. Para evitar pasar por la dinámica del loteo, se realizan subdivisiones en campos menores donde luego aparecen grandes complejos de cabañas que “se venden turísticamente”. “En muchos casos, son parte del blanqueo de capital de la renta rural agraria”, sostuvo el especialista.

La presión inmobiliaria condiciona el ordenamiento territorial establecido en la Ley de Bosques, obstaculizando la acción de comunas, municipios y la sociedad civil. “Un bombero nos decía que intentaron ingresar un montón de veces a esos complejos que se incendiaron para hacer recomendaciones acerca del fuego y no les permitieron porque era privado”, relató. “Pero cuando pasan estas catástrofes, ahí nomás están pidiendo resarcimiento económico del Estado y cómo hacer para recuperar ese bosque prístino y virgen”, ironizó.

Meter mecha y lotear

Consultado sobre las llamas que castigaron la zona de Sierras Chicas la semana pasada, el geógrafo apuntó al loteo del “Emprendimiento Inmobiliario Turístico de Villa Candonga”, responsabilidad de Ticupil S.A. “Se prendió fuego adentro de un loteo que no está aprobado, donde se falsificaron los expedientes y donde está imputado el ex secretario de Ambiente de la provincia, Raúl Costa”, alertó. A pesar de la guardia de cenizas, durante la noche hubo reinicios de fuego en una zona donde se quiere abrir un nuevo camino para unir el loteo con el Camino al Cuadrado. “Meten mecha: se apagó el incendio y lo vuelven a prender en los lugares donde hay desarrollo inmobiliario”, reveló.

Otra de las estrategias que utilizan los sectores económicos vinculados al mercado inmobiliario en alianza con los funcionarios, es proponer lagunas de retención para evitar las inundaciones en los territorios que les interesan. “Esos pequeños embalses son obras de interés público, lo que les permite cambiar el uso del suelo en todo el perímetro de retención. La tienen re manejada. Queman, hacen la obra de retención y siguen loteando”, señaló.

Todo el maldito sistema está mal

Con leyes que permiten loteos, establecimientos ganaderos-bovinos y el avance mega minero con canteras en zonas donde el monte nativo ya no sirve como resultado de los incendios, todo se transforma en un círculo vicioso y virtuoso para los sectores desarrollistas. “Entonces, ‘hagamos todo lo posible para que se destruya el bosque’”, lamentó Joaquín Deon.

Por otro lado, que Córdoba forme parte de un ranking mundial – junto a las potencias económicas – por la cantidad de incendios sufridos, se torna beneficioso para quienes siguen interesados en avanzar con sus negocios. “Con el dinero que reciben, nacen las ETAC, la secretaría de Riesgo Climático, el Plan Provincial del Manejo del Fuego. Desde que surgieron estas instancias, nunca se quemó tanto la provincia. Es más guita para que se siga quemando más”, advirtió.

“Córdoba está quemando todas las formas de vida habidas en la zona. Quema y expulsa a la gente que habita ahí y sus actividades: ganadería y agricultura familiar, apicultura. Y llega el negocio inmobiliario, el minero, las autovías”, puntualizó. “Cada vez va a haber menos dueños de más superficies de tierra. Así vamos a seguir inscribiendo este ‘hermoso’ sistema patriarcal, sumamente violento y que es dueñista de los múltiples territorios de la vida”, finalizó.