Corpiños en la madrugada bancaria

Cuando llegaron a trabajar, los empleados del banco Macro encontraron que los implementos con que sus patrones decidieron protegerlos de la pandemia incluían tapabocas improvisados con partes de corpiños a los que les habían cosido un elástico. "Todavía no sabemos si sirven para prevenir el Covid-19", aseguraron desde el gremio.

 jueves, 23-abril-2020

Los empleados de Banco Macro se encontraron con tapabocas fabricados con partes de corpiños, provistos por la patronal como medida de prevención de contagio del Covid-19.


Con el reestablecimiento del horario normal de atención bancaria, los empleados del sector regresaron a sus trabajos esta semana bajo las condiciones y protocolos que impone la emergencia sanitaria de la pandemia de Covid-19, entre los que se indica el uso obligatorio de materiales y medidas de higiene personal en el trato con el público.

La distancia interpersonal, el uso de alcohol en gel, lavado de manos y el uso de barbijos o tapabocas fueron algunos de los ítems de la lista de nuevas obligaciones del personal, para lo cual la patronal debe proveer los implementos necesarios para su cumplimiento. Sin embargo, cuando los empleados del Banco Macro llegaron a sus puestos se encontraron con que los barbijos facilitados por la empresa eran nada menos que mitades de corpiños a los que se les habían cosido elásticos para sostenerlos de las orejas.

“No sé quién es el cráneo que compró esto, pero llegó a todas las sucursales de Macro. El problema de fondo es que cada banco hace lo que quiere. El sindicato mandó un protocolo que se aprobó, pero no se activó todavía. Lo del corpiño, claramente, no estaba en ese protocolo”, contó Mercedes Marchisio, empleada de Macro e integrante de la mesa ejecutiva de la Comisión Gremial Interna, en una entrevista con Tiempo Argentino. “Nos llegó esta mañana, en una caja que contenía distintos productos de higiene como el alcohol en gel. El banco no quiere poner mamparas ni nada que se le parezca. Por eso, el sindicato nos mandó unas máscaras. El banco no toma medidas como desinfectar, colocar mamparas o tomar la fiebre a los empleados. Compromete no solo a los trabajadores, sino también a los usuarios. No hay un testeo ni un control sanitario y esto impacta directamente sobre los clientes. Es una desidia patronal de un sector que lleva una década de ganancias extraordinarias. Ahora, el banco nos manda esto y no sabemos si tenemos caras de tetas o qué”, agregó.

“Es una taza de corpiño, de la parte de adentro, son corpiños soft. Todavía no sabemos si sirven para prevenir el COVID-19”, dijo en otra nota con El Destape.