Cortar el hilo por lo más fino

El gobierno intenta avanzar con la reforma laboral para el sector textil. Fondo de desempleo, banco de horas, vacaciones según estacionalidad y aguinaldo en tres cuotas son algunos de los puntos que se pondrán en la mesa hoy a la tarde ante los empresarios y los sindicatos. Hay cuestionamientos técnicos legales que podrían disparar reclamos de trabajadores.

 martes, 29-enero-2019

El ministro Dante Sica de visita en la textil Amesud, propiedad de Yeal Kim, presidente de ProTejer, una de las cámaras empresarias.


Desde que sufrió el revés legislativo cuando quiso avanzar con la reforma laboral en el Congreso, el gobierno se planteó otra estrategia: jugar ese partido sector por sector. Esta vez, le toca a los textiles, ya que esta tarde habrá una reunión entre el gobierno, las cámaras empresarias y los sindicatos. Al equipo oficial lo encabezarán el ministro de Producción, Dante Sica, y el secretario de Trabajo, Lucas Fernández Aparicio.

El documento que pondrá el macrismo sobre la mesa tiene varios de los puntos más discutidos de la frustrada reforma laboral y otras medidas contra los trabajadores: establece un fondo de cese laboral, hecho en base a aportes de los propios trabajadores, para abaratar indemnizaciones; permite la extensión de la jornada laboral sin pago de horas extras mediante la creación de un “banco de horas”, que permite compensar luego la jornada extendida; permite a los empresarios disponer las vacaciones de los trabajadores según sus propias necesidades, pudiendo segmentarlas; y habilita el pago del aguinaldo en tres cuotas, algo que se aceptó excepcionalmente en algunos casos en 2018 por atendiendo a la situación de fuerte crisis económica.

Este no es el primer sector en el que el gobierno intenta avanzar sobre los derechos de los trabajadores. El abogado laboralista y docente de la UNC, César Arese, asegura que “de forma paralela a la introducción en el Congreso de los proyectos de ley (de reforma laboral), comenzaron a negociar en los convenios colectivos cláusulas de actualización”. Así, se avanzó sobre: trabajadores rurales, con un acuerdo marco; automotrices, con la misma modalidad; petroleros, donde ya hay 3 convenios revisados (con Vaca Muerta como bandera) y algunos en revisión; lácteos; empleados del Renatea; metalúrgicos de Tierra del Fuego; y trabajadores de Yacimientos Carboníferos Fiscales. “Son todas cláusulas que plantean una reducción de derechos”, sostiene el abogado.

“El gobierno abrió dos frentes: el frente legislativo y el de la negociación colectiva”, insiste Arese. En el primero, parece haber fracasado. En el segundo, avanza sin prisa pero sin pausa.

Esta tarde, los sindicatos rechazarían la propuesta del gobierno y las cámaras empresarias apuntan –en estricto off- que esto no les genera un gran beneficio y que necesitan otro tipo de medidas para reactivar un sector que, según datos del Estimador Mensual Industrial de octubre (el último disponible), produjo un 23,4 % menos que el mismo mes del año anterior. Las fábricas están planchada: en 2016, la utilización de la capacidad instalada era del 68 % y en 2018 ya había bajado a 54 %. La reforma laboral en el sector es una necesidad más del gobierno –para mostrarle al FMI que está ‘haciendo la tarea’- que de los empresarios.

El cuñado

Si bien los empresarios esperarían otras propuestas del gobierno para paliar la crisis, Mauricio Macri tiene un jugador de su riñón en ese equipo: se trata de Daniel Awada, hermano de su esposa y dueño de la marca que lleva su apellido y de la infantil Cheeky. Amén de las múltiples denuncias que pesan sobre él por trabajo esclavo, Awada suele moverse para generar consenso en torno a las políticas de su cuñado. “No sé exactamente hasta dónde llegó su influencia en este caso particular, pero que hace lobby, hace lobby”, señala una persona vinculada a una de las cámaras de empresarios textiles.

Problemas técnicos

Más allá de la batalla política y las directivas del FMI, lo que plantea el gobierno tiene grietas a nivel técnico. “¿Estas cláusulas, que se pautan a nivel colectivo, tienen vigencia para los contratos individuales de trabajo? Puede ocurrir que las cámaras y los sindicatos suscriban un acuerdo, se homologue y tenga vigencia para las partes. Pero en los contratos individuales hay condiciones adquiridas, consolidadas y algunos trabajadores pueden plantear una acción para mantener las clausulas del anterior convenio”, explica Arese. Es decir: los derechos adquiridos por los convenios colectivos se consideran consolidados e incorporados a los contratos individuales, por lo que podría haber reclamos a nivel judicial.

“Hay un proceso generalizado, que ya tiene cierta entidad, de negociación de convenios colectivos a la baja. Algunos ya se han firmado y otros están en negociación”, completa el abogado. El gobierno pretende cortar el hilo por lo más fino, pero los empresarios piden otras medidas y los sindicatos no parecen dispuestos a poner el gancho.