suscripcion alreves.net.ar

De currículum tachable

Fiel a su oscura historia dentro del Poder Judicial, Santiago Ulpiano Martínez avanza de manera muy lenta en la investigación por la desaparición de Facundo Astudillo Castro. A más de 100 días de que no se conozca qué sucedió con su hijo, Cristina Castro volvió a pedir la recusación del fiscal por demorar y obstaculizar la causa, una práctica habitual en el funcionario que se encargó de proteger a represores durante estos últimos años en los juicios por delitos de lesa humanidad.

 Martes, 11-agosto-2020

A más de 100 días de la desaparición de Facundo Astudillo Castro, la familia pidió la recusación del fiscal Santiago Ulpiano Martínez, con vasta experiencia en frenar y entorpecer causas por delitos de lesa humanidad.


En el transcurso de los 103 días que lleva desaparecido Facundo Astudillo Castro, la investigación judicial avanzó muy poco. Hasta ahora, el hallazgo más relevante quizás haya sido mérito de su mamá, Cristina Castro, quien buscó y recomendó al perito Marcos Herrero – adiestrador de perros- por recomendaciones que le hicieron familiares de personas desaparecidas. Gracias a esto, la semana pasada se encontró un objeto clave – una sandía de madera con una vaquita de San Antonio dentro, perteneciente al joven- en la comisaría de Teniente Origone: una localidad que está a 50 km de Pedro Luro, camino a Bahía Blanca, donde la Policía Bonaerense negó que haya estado el pibe de 22 años.

Ayer, durante una entrevista a Radio Con Vos, la mamá de Facundo detalló todas las irregularidades e intentos de entorpecimiento de la investigación de parte del fiscal Santiago Ulpiano Martínez. Filtraciones de información a la prensa sobre la causa que está “bajo secreto de sumario”; falta de comunicación con la familia y la querella, como por ejemplo el no aviso de la declaración de testigos “sospechosos”; y demoras en los pedidos de rastrillaje y de detención de los policías involucrados son algunos de los puntos oscuros que señaló Cristina Castro. “Hemos vuelto a pedir la recusación del fiscal y espero que esta vez la jueza Marrone nos escuche”, relató.

Fiel a una trayectoria marcada desde sus inicios, el fiscal Santiago Ulpiano Martínez ingresó como auxiliar en Poder Judicial durante la Dictadura Cívica Militar y en el año 2012 pasó como juez al Juzgado Federal Nº1 de Bahía Blanca, en donde continuó con el camino trazado por sus predecesores – Guillermo Madueño y Alcindo Álvarez Canale – que habían alcanzado fama por sus vínculos y complicidad con los represores. Así, rechazó el pedido de extradición de Alfredo Astiz por la desaparición de las monjas francesas; negó la imputación de militares acusados de cometer delitos sexuales a partir del Golpe del ’76; e impugnó el pedido de indagatoria a Vicente Massot – tío de Nicolás, ex jefe de bancada del Pro en Diputados – quien estaba acusado de colaborar en la desaparición de dos trabajadores de su periódico, La Nueva Provincia.

Con una vasta experiencia en el tema “desaparición”, recién ayer el fiscal pidió la participación del Equipo Argentino de Antropología Forense en el lugar donde se encontró la “sandía”, algo que la mamá del joven solicitó hace más de 12 días. Tampoco accedió al pedido de detención de los dos policías de la Bonaerense – Mario Sosa y Jana Curuhinca – que frenaron al joven en la ruta 3 el pasado 30 de abril, a pesar del mensaje que le envió el oficial a su compañera a principios de julio cuando el caso ya había alcanzado notoriedad. “Tranqui Janita, nadie sabe que fuimos nosotros. Aparte, es como dice el jefe, nosotros hicimos nuestro trabajo”, le dijo en un intento de “tranquilizarla”. “Desde el primer momento yo dije que al fiscal lo notaba lento, como que no quería actuar. Ahora me doy cuenta que excede a lo lento y a lo ineficaz. Para mí el fiscal está tratando de ayudar a esta gente”, concluyó Cristina Castro.