De la garra a la vergüenza

La reivindicación de "la Argentina de Los Pumas" que planteó el diputado Eduardo Cáceres de Juntos por el Cambio, quedó empañada por una denuncia de violencia de género que presentó su ex pareja ante la justicia.

 martes, 1-diciembre-2020

El asesinato de Fernando Báez Sosa en enero y la revelación de los tuits racistas de miembros de Los Pumas, revelaron la faceta más violenta y perversa de una cultura elitista y discriminadora.


Sobre el final del año que comenzó con el crimen de Fernando Báez Sosa, asesinado a golpes y patadas por un grupo de rugbiers a la salida de un boliche de Villa Gesell, la vergüenza vuelve a manchar la pelota con la revelación de los tuits xenófobos, misóginos y racistas de Pablo Matera -capitán de Los Pumas- y de otros jugadores del seleccionado nacional como Santiago Socino y Guido Petti.

“Lo que nos va a sacar adelante es la Argentina de Los Pumas, la Argentina de bien”, había dicho el diputado Eduardo Cáceres, representante sanjuanino de Juntos por el Cambio durante su intervención en el debate sobre el Aporte Extraordinario a las Grandes Fortunas. Cáceres, por supuesto, se opuso al proyecto y puso como ejemplo los valores morales de la cultura rugbier, pocos días después del triunfo del seleccionado argentino ante los All Blacks, en una victoria histórica. Algunos días más tarde, el mismo equipo perdió 38 a 0 frente a los neozelandeces.

Cáceres no se quedó ahí y eligió exacerbar el mensaje con una descripción que fue condenada en redes sociales y por organizaciones civiles por su carga discriminatoria y clasista. En su alocución, el diputado macrista dijo que quienes salieron a manifestarse por el Día de la Militancia, el pasado 17 de noviembre, se movilizaban “bajo una migaja de un plan social”, mientras definió a “la Argentina de bien” como aquella que representan Los Pumas.

Pocos días después, Cáceres fue denunciado por su ex pareja, Gimena Martinazzo, por violencia de género y mostró en sus cuentas sociales fotos de su cuerpo con hematomas luego del ataque del diputado de Juntos por el Cambio. “Vengo teniendo agresiones personales desde hace mucho tiempo, tengo testigos y los voy a llamar, muchos testigos de años que ven mensajes, que han sentido gritos, que han sentido un montón de violencia por la que yo no lo exponía, justamente para mantener una relación muy amena porque había mucho que cuidar: el partido, el candidato… ‘Mantengamos esto que se va a arreglar de otra manera’ es lo que una piensa cuando está violentada, y es lo que a vos te hacen creer. ¿Sabés qué más te hacen creer? Te hacen creer que sin esas personas que tienen tanto poder vos no vas a ser nada”, escribió la mujer.

La manada que desprecia a los que no son de su clase obtiene sus privilegios de la fuerza y el poder económico, de la pertenencia a los dominantes, de la discriminación como mecanismo de selección social. El rugby los amontona y los episodios recientes que lo tienen como común denominador entre quienes golpean, discriminan y matan no es una casualidad. “Voy a hablar de mi experiencia con el RUGBY, deporte que me fascina, que consumo, que practiqué durante gran parte de mi vida y que, a su vez, veo como un REFUGIO DE HOMBRES que necesitan REAFIRMAR SU MASCULINIDAD constantemente. BAUTISMOS, ABUSOS SEXUALES, PELEAS BOLICHERAS y +”, escribió Julián Princic, uno de los únicos rugbiers que fueron críticos con la cultura en la que se formaron cuando asesinaron a Báez Sosa.

Desde la Unión Argentina de Rugby, sus autoridades repudiaron los comentarios de Matera y plantearon sanciones, por ahora débiles y reversibles, como la suspensión de los involucrados y el revocamiento de la capitanía de Matera. “Si bien los mensajes fueron expresados hace algunos años y no representan la integridad como personas que los tres mostraron durante este tiempo en los Pumas, desde la UAR condenamos cualquier expresión de odio y consideramos inaceptable que quienes las expresen representen a nuestro país”, escribieron.

Para Princic, el cambio debe ir a lo profundo. “¿Pero entonces el problema es el RUGBY? NO. El problema es que, en ARGENTINA -porque esto no sucede en todo el mundo-, el rugby ha mutado a una “filosofía de vida” en la que se pregonan valores que han quedado desactualizados en este contexto histórico. El rugby es un deporte hermoso pero hay que LIMPIARLO. LAS AUTORIDADES como la UAR y LOS CLUBES siguen repudiando con cartas los hechos que protagonizan sus deportistas como si fueran casos aislados en vez de asumir que es algo epidémico. Hagan autocrítica. Hagan algo. Estoy seguro que, cómo así hay muchos retrógradas en cargos importantes, también hay gente con IDEAS NUEVAS y con ganas de cambiar esto. El rugby puede y DEBE sanar”, había escrito el rugbier, ahora dedicado a la producción de contenidos deportivos para TyC Sports.