“Devolverle al FMI así como está la deuda es imposible”

El comienzo de las negociaciones del gobierno con el FMI plantea una cuestión indiscutible que todas las partes aceptan: no se puede cumplir con lo que acordó Mauricio Macri. Lo que sigue, según la economista Noemí Brenta, es alcanzar un plan de pagos que no dañe a la Argentina.

 jueves, 8-octubre-2020

Noemí Brenta es doctora en Economía y se especializó en la historia de la deuda externa de la Argentina.


Una nueva ronda de reuniones y negociaciones comenzó entre el gobierno nacional y la misión del FMI y las perspectivas anticipan tensiones de alto voltaje. En primer lugar, porque la deuda que contrajo el gobierno de Mauricio Macri significó el desembolso de 45 mil millones de dólares en apenas un año, con el único objetivo de sostener su campaña para ser reelecto, y que obligaba al país a devolver en un plazo muy corto una deuda impagable.

Según Noemí Brenta, doctora en Economía por la UBA y especializada en el estudio de la deuda externa argentina, la única alternativa es lograr un replanteo de los plazos, con el mínimo daño posible para el país. “¿Podremos firmar un acuerdo que no signifique un ajuste recesivo? ese es el quid de la cuestión. El gobierno dice que sí, Kristalina GEorgieva dice que con la pandemia se gaste pero que se guarden las facturas porque cuando se normalice la economía va a haber que revisar todo”, dice la autora de “La historia de la deuda externa argentina, de Martínez de Hoz a Macri”, en una entrevista con Nada del Otro Mundo.

“Nuestras exportaciones anuales están en torno a los 60 mil millones de dólares. Es decir que se pidió entre el 60 y el 70% de las exportaciones de un año entero y el FMI lo desembolsó en un año, por eso es que los pagos que hay que hacerle, que hay que reprogramar, son tan apretados. Porque como desembolsó en tan poquito tiempo, había que devolverlo en poquito tiempo también, es una locura, es una trampa tremenda”, dice. “Devolver así como está la deuda es imposible”, resume.

“Estirar los plazos es imprescindible, porque es imposible pagar lo que hay que pagar entre 2022 y 2023 y otro pago más en 2025. Eso hay que postergarlo. Mientras le dejamos plata al fondo, estamos más condicionados y obligados a pasarle información, a consultarle las medidas que se toman. Sería ideal tomar un préstamo menos condicionado para reducir la deuda con el fondo y sacarnos más rápido de encima ese problema. Lo que habría que conseguir son condicionalidades que el fondo pueda aceptar y sean las que le conviene a la Argentina, o por lo menos no la dañe”.

“La economía verde hoy es un objetivo del fondo, que viene de la mano de su directora, que le da mucha importancia al tema. Reconvertir nuestra economía a menos emosora de carbono, más verde, siempre que no signifique aumentos locos de las tarifas de electricidad o sujeción a tomar tecnología en paquetes cerrados de empresas norteamericanas y europeas y recortar nuestras negociaciones con los países que más nos convenga o nuestro propio desarrollo tecnológico”, dice Brenta y apunta a un centro neurálgico de la negociación: la reforma jubilatoria. “Es importante que no haya una reforma jubilatoria que cersene todavía más los ingresos de los jubilados y de la población en general. Otra condición sería mantener las condiciones para que se desarrolle la industria, que podamos reconvertir nuestro aparato productivo que sea más exportador de bienes más diversificados, con más valor agregado, que pueden ser condiciones que se negocien”.

Entre estas condiciones, la economista explica que el FMI suele imponer aquellas que responden a intereses particulares por encima de los colectivos y soberanos. “Las definiciones están justificando intereses, injerencias en nuestra soberanía, control sobre nuestros recursos, dominación y ganancias. Los acuerdos del fondo suelen ser abrir importaciones, cuando un país está en crisis de pagos internacionales lo obligan a abrir importaciones, esos son intereses. Permitir a las empresas extranjeras operar libremente, sin ver dónde invierten, si lo que invierten realmente ayuda al país, si lo vuelve más productivo y exportador o si simplemente aprovechan el mercado interno y no dejan nada. Estos son intereses que vienen empaquetados en ideas que muchos se las creen”.