Economía en rojo pero “transparente”

La actividad económica cayó por décimo mes consecutivo según un informe del INDEC, que difundió los índices de febrero. El comercio y la industria son los sectores con más incidencia en la contracción interanual. Mientras el Gobierno se enorgullece de "decir la verdad" con las estadísticas, éstas no dejan de darle la espalda.

 miércoles, 1-mayo-2019

La industria manufacturera es uno de los sectores más golpeados.


La recuperación de estadísticas confiables dejó de ser un argumento utilizado con exageración por el oficialismo, tanto durante la campaña como en los primeros meses de gestión. Así y todo, en enero de este año, Macri, siguiendo su línea argumental de decir lo que no sucede y a propósito de los 50 años del INDEC, dijo que gracias a que ahora se cuenta con “estadísticas confiables” se puede saber que el país “está creciendo” y que “el INDEC se convirtió en símbolo del ‘sí se puede’”.

El mismo organismo que simbolizaba esa esperanza no para de darle malas noticias y hoy le da otro revés al presidente: la actividad económica cayó 5,3 % en el primer bimestre en comparación con el mismo período del 2018 y alcanza una caída ininterrumpida de 10 meses del estimador mensual de actividad económica (EMAE).

Teniendo en cuenta los resultados por sector, el más afectado es el comercio (mayorista, minorista y reparaciones), con una caída interanual del 12,3 % y nueve meses consecutivos de indicadores en baja. Le sigue la industria manufacturera que registra una caída del 8,2 % con 10 meses de recesión ininterrumpida. No hay que ser economista para entender que ambos rubros se retroalimentan: el consumo alimenta la producción, si la gente no consume hay un comercio afectado pero también una rama industrial que frena su producción.

La excepción es el sector de “Agricultura, ganadería, caza y silvicultura” que, apoyado en una exitosa cosecha, creció un 5,9% en comparación con mismo período del 2018 -cuando se dio “la peor sequía de los últimos 50 años”, según repetía el presidente- pero no alcanza a compensar la retracción de gran parte del resto de la economía.

Mientras la angustia e incertidumbre aumenta, el gobierno parece no encontrar el camino para reactivar el consumo y la “transparencia” en los números solo desnuda cada vez más una crisis que afecta a un país que no produce porque su pueblo no tiene cómo consumir.