El aguantadero de Macri

El ex presidente acusó al kirchnerismo de convertir el Estado en un reducto de militantes, pero él hizo lo mismo con la AFI. La nueva interventora, Cristina Caamaño, encontró una serie de graves irregularidades, desde el nombramiento compulsivo de alrededor de 800 personas no idóneas con sueldos que triplicaban lo estipulado, hasta la utilización de “detectores de mentiras” en procedimientos violatorios de los DDHH. La actual AFI no perseguirá opositores políticos como hizo Gustavo Arribas, sino que su funcionamiento estará vinculado a brindar información acerca de ataques exteriores que pueda sufrir el país.

 martes, 7-enero-2020

El ex presidente Mauricio Macri y el ex titular de la AFI, Gustavo Arribas, tendrán que responder por la denuncia de espionaje ilegal presentada ayer por la actual interventora del organismo, Cristina Caamaño.


Vamos a llenar de espías el país. Esa parece haber sido la consigna del gobierno de Mauricio Macri en materia de inteligencia. Luego de que se jactara de que su gestión iba a barrer con “la grasa militante” y modernizar el Estado para que no sea “un aguantadero de la política”, ahora comenzaron a salir a la luz las partes más oscuras del “mejor equipo de los 50 años”. La actual interventora de la AFI, Cristina Caamaño, y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, revisaron lo realizado en estos últimos cuatro años en la ex SIDE y se encontraron con una serie de profundas irregularidades que dan cuenta del ilegal entramado que existió entre espías, el gobierno, el poder judicial y algunos periodistas.

Según informaron, la AFI se convirtió en un organismo que Macri utilizó para perseguir opositores políticos a partir de escuchas ilegales, plantación de expedientes y a “pavadas” como denunciar a twitteros que criticaron o tuvieran exabruptos con respecto al ex mandatario. Pero fundamentalmente, para destinar alrededor de 31 millones de pesos en sueldos, aprovechando el carácter secreto de los fondos de la AFI que estableció el mismo presidente mediante el decreto 656/16. Es decir, que mientras los índices de pobreza y los niveles de desempleo ascendían, el gobierno de Cambiemos hizo ingresar alrededor de 800 personas que no estaban preparadas para las tareas de inteligencia – policías, amigos y parientes – con sueldos que alcanzaban los 90 mil pesos y, además, efectivizó a 600 entre agosto y diciembre del 2019 ya sabiendo que no iba a ser reelegido. Algunos agentes eran verdaderos ñoquis: trabajaban una hora y media por día.La pesada herencia, que le dicen.

Teniendo en cuenta que la AFI debe haber sido uno de los pocos espacios que no desarticuló ni desmanteló el macrismo, la gestión de Gustavo Arribas adquirió cinco polígrafos o “detectores de mentiras” – equipos LX 5000 Lafayette Instrument- que, de acuerdo a lo difundido por Clarín, fueron utilizados en alrededor de 2500 sesiones a las que se sometía – obligadamente en algunos casos – a los mismos empleados de la agencia. Lo que parecen escenas dignas de series de Netflix – a las que recurrió la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich para explicar la muerte del fiscal Nisman – este tipo de procedimientos fueron prohibidos por la actual interventora de la AFI por considerar que no posibilitan una legítima defensa y eran “violatorios de los DDHH”.

El ex titular de la agencia, Gustavo Arribas, decidió regresar a su principal actividad como representante de jugadores de fútbol e instalarse en Brasil, en donde es dueño de algunas firmas como Participações e Administração de Bens y São Jose Desenvolvimento Imobiliario, entre otras. El amigo de Macri logró alcanzar un capital aproximado de 208 millones y fue sobreseído –oportunamente- en una causa donde se investigaba “un apriete” de dos espías al juez Luis Carzoglio. En contraste, Cristina Caamaño donará su sueldo al Plan de Lucha contra el Hambre y buscará que la AFI no se entrometa más con el Poder Judicial ni con el poder mediático, sino que provea información sobre los peligros exteriores para Argentina, tal como ataques terroristas, espionaje informático y el accionar de espías de otro países.