El Banco Central se quedó sin frenos

La entidad que conduce Guido Sandleris convalidó la tasa más alta del año y el dólar, después de varios sacudones, terminó cerrando en $ 42,30. El dólar ya no responde a la suba de tasa y el equipo económico se queda sin muchas variables para manejar el tipo de cambio. Hoy arrancó con una leve suba.

 martes, 12-marzo-2019

El Banco Central ve cómo la única variable de control del tipo de cambio pierde efecto.


El dólar vivió ayer una ronda plagada de turbulencias. El Banco Central pisó el acelerador de la tasa de interés de las Leliq para contener el tipo de cambio, pero el mercado respondió con fuerte volatilidad y terminó cerrando con un alza leve de 10 centavos, pasando de $ 42,20 a $ 42,30 en las pizarras del Banco Nación.

La cotización arrancó dando un respiro en el comienzo de la jornada y, aunque bajó bastante, luego recobró fuerza cerca del final de la jornada. El Banco Central mantuvo la política contractiva y volvió a absorbió 30.270 millones de pesos de la plaza. El detalle es la suba de la tasa que dispuso Guido Sandleris. Fue la más alta del año y alcanzó el 59,86 %.

El Gobierno se planteó la necesidad de ir bajando de manera muy gradual la tasa para lograr hacerlo sin que se escape el dólar, pero en las últimas semanas el mercado lo cacheteó y debió dar marcha atrás con esa intención. Tanto que la tasa, que estuvo bastante por debajo del 50 %, hoy ya pisa el 60 %. En el aparato productivo ya miran con miedo y recuerdan los tiempos –no muy lejanos, por cierto- que la tasa llegó al 74 %.

Otra de las razones que cayó mal en el mercado y pudo influir en la cotización fue que el BCRA anunció en el momento que no iba a hacer una licitación de Leliq desdoblada como hizo el viernes sino que haría una única licitación cerca del final de la jornada.

Las razones de la volatilidad cambiaria no se han modificado, por lo que se prevé que los sobresaltos del tipo de cambio y la inestabilidad continúen hasta tanto no se modifique el escenario. La novedad es que el mercado ya no responde de manera automática a la suba de tasas, la única variable que exhibió el Gobierno para controlar el dólar, teniendo en cuenta que no puede vender reservas en caso de una corrida en virtud del acuerdo con el FMI.