El cascabel al gato

Detrás de las maniobras que realiza el gobierno nacional para frenar el aumento de precios en los alimentos, continúa el padecimiento de los sectores más vulnerables que, durante enero, necesitaron más de 56 mil pesos para no ser pobres. Referentes de la economía popular plantearon como estrategia la desconcentración del mercado y la búsqueda de mecanismos superadores a las retenciones porque “ya todos saben cómo evadirlas”.

 Jueves, 18-febrero-2021

La suba en los precios de los alimentos reduce el bolsillo de los que menos tienen: destinan alrededor del 80% de sus ingresos en comida.


Entre la diplomacia, las negociaciones, las imputaciones a empresas por desabastecimiento y “las buenas intenciones” del sector agroexportador y las grandes cadenas comercializadoras de productos básicos, se encuentran las clases sociales más vulnerables que continúan padeciendo el incremento de los precios de los alimentos. Una familia tipo necesitó 56.458 pesos para no ser pobre y 23.722 pesos para no ser indigente en enero.

Mientras desde el gobierno nacional apelan al acuerdo de precios, fideicomisos y medidas de control y regulación, el dirigente social Juan Grabois fue contundente: “el Estado negocia mal con los sectores de poder”. “Ya hubo suficientes reuniones. Tienen elementos para ejercer medidas en favor de los intereses de las mayorías”, aseguró.

En un tono más bajo pero casi en la misma dirección, opinó el subsecretario de Políticas de Integración y Formación de la Secretaría de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social, Daniel Menéndez, quien recordó que “el 80% de los ingresos de los más humildes se va en alimentos”. “Los acuerdos de precios y el control sirven, pero no resuelven el problema de fondo que es la concentración y extranjerización de la producción y comercialización de alimentos”, afirmó. Fortalecer a los pequeños productores por medio de créditos y subsidios; y la quita del peso del transporte en el costo final de los productos generando producción de alimentos alrededor de las grandes ciudades, son algunas de las alternativas que propuso el dirigente de Barrios de Pie.

Por su parte, quien también analizó el difícil escenario social y económico fue el coordinador del Instituto para La Producción Popular, Enrique Martínez. “Está claro que el gobierno, una vez más en lo que se refiere a la producción para el mercado interno, opta por tener como interlocutores a las grandes corporaciones y a los grandes comercializadores”, sostuvo. “Así, lo que hagan estas empresas, será decisivo para el consumo popular y eso reafirma la concentración”, señaló.

Durante una entrevista con Somos Radio, el ex presidente del INTI planteó la necesidad de encontrar mecanismos superadores a las retenciones para lograr desacoplar el mercado nacional del internacional. “Cuando ya todos nos conocemos las trampas, es como jugar al truco entre viejísimos amigos. Con las retenciones, pasa lo mismo: ya todos saben cómo evadirlas”, comparó. Poniendo como ejemplo el trabajo que están realizando desde el IPP, sugirió la posibilidad de que “30 o 40 molinos, que nunca exportaron harina, produzcan trigo comprado a costo de producción en pesos y que lo vendan más barato”. “No estoy diciendo nada fantasioso ni absurdo”, finalizó.