El cohete represivo

Desde Correpi advierten que los números de personas muertas a manos del Estado creció mucho en 2018 y superó largamente el promedio de un muerto por día. Para María del Carmen Verdú, con la llegada de Macri la represión que “subía por la escalera se tomó un ascensor” y ahora directamente “está en un cohete a la estratósfera”.

 viernes, 23-noviembre-2018

Integrantes de distintas organizaciones sociales y partidos políticos dieron una conferencia de prensa a raíz del asesinato de Rodolfo Orellana.


La muerte de Rodolfo “Ronald” Orellana, miembro de Organización Libres del Pueblo –que pertenece a CTEP- abre un poco más profunda la herida profunda que deja la violencia institucional en la sociedad argentina. María del Carmen Verdú, titular de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), se mostró preocupada por la escalada represiva y adelantó que, cuando se publiquen, los números del archivo de casos de 2018 va a generar mucho ruido.

“Ya el año pasado estábamos arriba de una muerte por día y este año viene durísimo”, advirtió.

Además, refiriéndose al caso de Orellana, puntualizó que “no es el típico caso de gatillo fácil” ya que “estamos hablando de una muerte en el marco de un hecho de conflictividad social”. El caso puntual de Orellana genera una gran tristeza pero por otra parte deja traslucir otra realidad: “Esto no es Chocobar, un policía en el barrio dando un tiro por la espalda. Es un hecho de represión a un episodio de lucha”. Y estos casos son excepcionales pero vienen en aumento.

“Esto es un verdadero estado de excepción. Cuando arrancaba el gobierno de Macri dijimos que la represión iba a dejar de subir por la escalera para tomarse un ascensor. Ahora está en un cohete a la estratósfera, como decía el riojano (NdR: en referencia al recordado discurso de Menem)”, señaló Verdú.

Según el archivo de casos de Correpi (actualizado hasta 2017), sólo el 2 % de las muertes en manos del Estado se dieron en el marco de represión de protesta social. Hasta ese momento, eran 73 casos de una lista que cuenta desde el año 1983 pero que encuentra la primera muerte de esta modalidad en 1995. “Desde el ’83 al ’95 no hubo muertos en represión a la protesta porque no había protesta”, graficó Verdú. En esa triste lista, están los muertos de diciembre de 2001, Kosteki, Santillán, Carlos Fuentealba y el más reciente de Rafael Nahuel. Todos casos emblemáticos.

Se ve que el presidente Mauricio Macri, que anhela tener un cohete para mandar a 562 opositores y opositoras a la luna, tiene bien aceitado el cohete de la represión.