El colmo del Polo

Desde hace dos años, las trabajadoras del Polo Integral de la Mujer pelean para que mejoren sus condiciones laborales. Como respuesta, la Provincia profundiza la precarización y el disciplinamiento ante los reclamos. La semana pasada fueron despedides 14 profesionales que desempeñaban tareas en el Equipo de Atención a Víctimas de Delitos Sexuales, en la Brigada de Atención a la Mujer y en el Centro de Varones.

 lunes, 10-mayo-2021

¿Quiénes cuidan a las que nos cuidan? Las trabajadoras del Polo de la Mujer continúan sufriendo la precarización laboral y el disciplinamiento por parte de la Provincia. Foto: Periodismo de izquierda.


Al 8 de marzo de 2020, la ministra de la Mujer de la Provincia de Córdoba, Claudia Martínez, informó que se habían registrado más de 10 mil denuncias por violencia de género en la provincia. Sin embargo, el trabajo de acompañamiento profesional y las tareas de cuidado hacia esas niñas, adolescentes y adultas que sufren situaciones de violencia machista no es valorado desde hace muchos años.

Desde el 2018 aproximadamente, las trabajadoras del Polo Integral de la Mujer pugnan porque sus derechos sean reconocidos y continúan exigiendo mejores condiciones laborales. Hay más de 30 monotributistas (más de 60 en todo el territorio provincial); personas contratadas con 16 años de antigüedad; y otras profesionales que están en planta permanente pero perciben salarios de 50 mil pesos. “Hasta las que se suponen que son las mejores condiciones, son de precariedad”, remarca Belén Valleto, delegada de ATE.

A esta histórica situación, se le sumó el despido de 14 profesionales que habían sido convocades y estaban cumpliendo tareas en el Equipo de Atención a Víctimas de Delitos Sexuales, en la Brigada de Atención a la Mujer y en el Centro de Varones. Como resultado de las medidas de fuerza y la “visibilización” del conflicto laboral, el gobierno aplicó sus represalias. “Les ofrecieron garantías de que el convenio iba a salir, después que lo suspendían por una semana, y luego les dijeron que no se pudo cerrar el convenio”, explicó la representante gremial.

Tanto los pases compulsivos, los despidos y las amenazas respecto de la estabilidad laboral operan como instrumentos de presión que buscan desarticular la organización de les trabajadores del Polo. “Las personas despedidas se habían adaptado muy bien al trabajo en equipo: tienen mucha experiencia y provenían de otras instituciones”, aclaró. “Nosotras venimos pidiendo más personal: principalmente para esas áreas, porque hay horarios que son cubiertos por una sola trabajadora”, lamentó.

“Ya es gravísima la violencia laboral que sufrimos las trabajadoras de Polo de la Mujer. Y ahora el colmo fueron los despidos”, finalizó.