“El Conicet se sostiene casi de milagro”

Desde el Conicet desmintieron los dichos de Mauricio Macri sobre el crecimiento del presupuesto de ese organismo. Mario Pecheny, vicepresidente de Asuntos Científicos, dijo que el daño que se le hizo al sistema científico “es como cuando llenás la heladera y se corta la luz, tenés que tirar todo y arrancar de nuevo” con las investigaciones.

 Miércoles, 16-octubre-2019

Mario Pecheny fue uno de los directivos electos de Conicet que el Gobierno no nombró durante un año.


El último domingo, en el debate, Mauricio Macri destacó que el mundo vive una revolución científica y tecnológica y dijo que el presupuesto en esa materia “es uno de los cinco presupuestos que más creció en nuestro gobierno”. Es más, se jactó de los resultados que esa supuesta inversión tuvo: “Los invitaría a los candidatos a ver los proyectos que hay, que son impresionantes”.

Desde el Conicet salieron a cruzarlo y dos de sus directivos firmaron una carta pública en la que afirman que “el presupuesto neto ejecutado para el sector se ha reducido significativamente”. Además, le recordaron la carta que enviaron al Poder Ejecutivo el último 11 de septiembre pidiendo “un aumento de emergencia de al menos 20 % para todo el personal y los becarios”. Mario Pecheny, uno de los firmantes y vicedirector de Asuntos Científicos del organismo, dijo que el pedido es lo mínimo “para no colapsar” y contó que 4 de cada 10 administrativos ganan cerca de 20 mil pesos mensuales por ocho horas diarias.

“Hay aproximadamente un 40 % de reducción del presupuesto en Conicet. Más del 90 % se va en salarios y becas y no queda para pagar la luz ni las investigaciones”, graficó Pecheny, y mostró su enojo por los dichos del presidente: “Si se apuesta por la ciencia y la tecnología de esta manera, vamos mal. El Conicet se sostiene casi de milagro por el compromiso de sus trabajadores”.

Aunque Macri habla de revolución educativa y científico-tecnológica, el daño que se le hizo al sistema de carrera en este sector es grande por una lógica que Pecheny ejemplificó con una figura cotidiana: “Es como cuando hacés las compras, llenás la heladera y el freezer y se corta la luz. Cuando vuelve la luz, tenés que tirar todo y empezar de nuevo. Lo mismo pasa con las investigaciones”.

Aunque reconoció que durante el kirchnerismo el sistema todavía tenía dificultades, Pecheny recordó que el número de doctores pasó de 200 por año a más de 2.000. “Cuando se corta la posibilidad de entrar al sistema, uno se pregunta si vale la pena estudiar tantos años y no poder trabajar en eso para lo que uno se formó”.