“El derecho a la identidad no se negocia, no se abandona y no se olvida”

Lo señaló Javier Matías Darroux Mijalchuk, el nieto recuperado número 130 que hoy brindó una conferencia de prensa junto a Abuelas de Plaza de Mayo. Con 41 años, fue criado por una familia que lo encontró en la calle cuando tenía 4 meses. Desde 1999 vive en Capilla del Monte y busca información sobre el destino de Juan Manuel Darroux y Elena Mijalchuk, sus padres secuestrados y desaparecidos en 1977.

 jueves, 13-junio-2019


Sin saber que era el hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, un joven se acercó a la filial de Abuelas de Plaza de Mayo en Córdoba, la provincia en la que eligió vivir desde hace 20 años. Javier sabía que era adoptado. Sus padres fueron secuestrados en distintos momentos de 1977 y hasta el día de hoy se encuentran desaparecidos.

Cuarenta y dos años después, en una conferencia de prensa junto a Estela de Carolotto y el resto de las Abuelas en Buenos Aires, el nieto recuperado 130 contó parte de su historia: que el 27 de diciembre de 1977 había sido encontrado por una mujer que caminaba por la calle, en la intersección de Ramallo y Grecia, a tres cuadras de la ESMA, y cerca de donde esa misma madrugada Elena, su mamá, había sido vista con su bebé por última vez. El niño fue dado en adopción en Buenos Aires y en 1999 se mudó a Córdoba, donde comenzó su búsqueda.



A fines de los años 80 las familias Mijalchuk y Darroux pidieron a la justicia la presunción de fallecimiento de Elena y Juan Manuel, aunque recién en mayo de 1999 Roberto Mijalchuk, el tío de Javier, denunció la desaparición de su hermana embarazada, su cuñado y su sobrino. A partir de esa presentación, la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) abrió un nuevo legajo y comenzó a investigar el caso. Las muestras de sangre de ambas familias se incorporaron al Banco Nacional de Datos Genéticos.

En octubre de 2016 el Banco informó que el perfil del hombre coincidía con el de la familia Darroux Mijalchuk. Fue cuando Javier conoció a su familia y empezó a reconstruir su historia. Una historia que aporta un granito de arena más a una tarea inmensa: encontrar a los 500 nietos que habrían sido apropiados durante la dictadura genocida.

“Es un hermoso día”, dijo Carlotto, emocionada, al lado de Javier, quien agradeció a todos los que contribuyeron con su identidad y en especial a su tío, que nunca dejó de buscarlo: “Es difícil entender lo que él vivió, la alegría siempre es parcial, porque el hecho de encontrarme significa que nunca va a ver a su hermana”.

En otro momento de la conferencia, el nieto recuperado contó que se resistía a acercarse a Abuelas, “porque estaba bien con quién era, o eso creía, pero a fines de 2006 entendí que si buscar mi identidad no era tan importante para mí no podía ser tan egoísta porque del otro lado podía haber personas buscándome”.

Luego agradeció a Claudia Carlotto, titular de la Comisión Nacional por el Derecho a La Identidad, al abogado Pablo Lachener, al fiscal Pablo Parenti, a muchos nietos y Abuelas que lo acompañaron en este camino e hizo un llamado público: “Los invito a juntar coraje y acercarse a Abuelas. El derecho a la identidad no se negocia, no se abandona y no se olvida”.