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El espionaje al desnudo

El juez Alejo Ramos Padilla hizo una impactante exposición ante la Comisión de Libertad de Expresión del Congreso. Destacó que lo que se investiga es “una red de espionaje político-judicial de magnitudes” y no apenas un caso de extorsión. Contó detalles de las escuchas de Marcelo D’Alessio y el fiscal Carlos Stornelli que prueban un fuerte vínculo entre ellos y advirtió que hay cuestiones que podrían tener consecuencias diplomáticas.

 Jueves, 14-marzo-2019

El juez hizo una exposición de alto impacto que dejó boquiabiertos a los legisladores.


Cuatro horas duró la exposición que hizo el juez de Dolores, Alejo Ramos Padilla, que investiga la organización paraestatal de inteligencia de la cual formaría parte el falso abogado Marcelo D’Alessio. El magistrado destacó que aunque en algunos medios se hable de un pedido de dinero de un fiscal junto a un agente, desde que se le hizo el allanamiento a D’Alessio “lo que empezamos a investigar es una red de espionaje político de magnitudes”.

En ese allanamiento, según dijo el juez, se encontraron “documentación, legajos de inteligencia, cuadernos con anotaciones y datos sensibles acerca de los hijos, esposas y allegados de las personas que eran objetivos, elementos de espionaje y un arma”. Al resistirse al allanamiento, el propio D’Alessio clamaba formar parte de investigaciones sobre terrorismo y narcotráfico y eso fue lo que puso al juez –que hizo el allanamiento en persona- en alerta sobre la magnitud del caso.

Por las pruebas encontradas, Ramos Padilla indicó que las maniobras de esta organización paraestatal podrían traer consecuencias vinculadas a las relaciones con otros países: “Lo que estamos viendo puede perjudicar las relaciones con los Estados Unidos, con Venezuela, con Israel y con la República del Uruguay. Esta organización tuvo incidencia en ámbitos de incumbencia de estos países”. Además, destacó que “las agencias del Estado no llevaron adecuadamente las actividades de contrainteligencia para evitar que una organización de estas características actúe en Argentina” y que “esta organización viene actuando desde hace muchísimos años”.



Respecto a Marcelo D’Alessio, Ramos Padilla dijo que “su (supuesta) condición de abogado y sus vínculos con la prensa eran lo que le permitía que sus operaciones de acción psicológica sean mucho más intensas y profundas”. Además de detallar el espionaje sobre periodistas –confirmó el espionaje a Alejandro Fantino por haber tenido una reunión con Cristina Kirchner-, profundizó en el caso de una operación contra Gonzalo Brusa Dovat, exdirector de una subsidiaria de la petrolera venezolana PDVSA. D’Alessio le contó a otro operador –Marcelo Montoto- que había conseguido que se “quiebre” y relate algunos supuestos ilícitos: “Logré que se quiebre el director de PDVSA. Sale el domingo en Clarín y el lunes se lo entrego a Stornelli”. Es más, D’Alessio fue más específico y dijo “mañana lo siento con (el periodista Daniel) Santoro”.

“Es un espaldarazo para Macri”, decía D’Alessio sobre esa ‘denuncia’ periodístico-judicial orquestada con Santoro y Stornelli. La operación fue tapa de Clarín y Ramos Padilla explicó que, según la documentación obtenida, Brusa Dovat declaró amenazado y contra su voluntad, obligado a explicar supuestos ilícitos.

En conversación con Stornelli sobre este caso, el fiscal termina confesando: “Montoto es mi hermano”. Según la Comisión Provincial de la Memoria, entidad que conduce Adolfo Pérez Esquivel y que fue consultada por Ramos Padilla, por las comunicaciones se puede advertir que hay “maniobras de espionaje ilegal con mecanismos clandestinos” y que “se desprende de las mismas el elevado grado de confianza entre el fiscal Stornelli y el señor Marcelo D’Alessio”. Según el organismo, se le encargaba a D’Alessio “tareas de seguimiento contra letrados”. El falso abogado refería “mantener vínculos con el Ministerio de Seguridad, en particular con la ministra Patricia Bullrich” y que “este vínculo significaría contraprestaciones económicas y la recepeción de indicaciones de parte de D’Alessio por parte de la ministra”.

La manera de operar de D’Alessio que relató Ramos Padilla fue de alto impacto. El juez leyó un fragmento de conversación telefónica del falso abogado con otra persona en la que hablaban de un objetivo: “Hay que tenerlo en el radar para que no se vaya del barrio. Hay que hacer un listado de todo. Vamos a ponerle un rastreador al dinero y después yo le pongo tres kilos de merca a lo cual tiene 9 años de prisión y después yo les voy a explicar a todos los familiares que con ustedes no se jode”.

La función de la inteligencia

Como si hiciera falta, Ramos Padilla subrayó la gravedad de que una organización de este tipo actúe en el país a los más altos niveles estatales: “El Estado no puede valerse del espionaje ilegal para producir prueba. Las acciones de inteligencia no están pensadas para hacer espionaje interno. Cuando se cae en el espionaje interno, ideológico, político y judicial, se afecta gravísimamente el Estado de Derecho”.