El festival de San Covid

De nada sirvió el pedido desesperado de los trabajadores de la salud. Con más de mil casos diarios de coronavirus, Horacio Rodríguez Larreta priorizó la necesidad del sector gastronómico y la devolución de “libertades” a la ciudadanía. Sin embargo, no logró que las personas cumplieran con el protocolo sanitario en los bares y recibió numerosas críticas. “Cuando uno juega al límite y a la ruleta rusa, el riesgo es muy grande”, aseguró el ministro de salud bonaerense, Daniel Gollán.

 lunes, 7-septiembre-2020

La habilitación de bares en CABA tuvo como resultados aglomeraciones sin distanciamiento social, lo que derivó en profundas críticas de parte de funcionarios bonaerenses, nacionales y los trabajadores de la salud.


Desde la llegada de la pandemia a Argentina, la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA fueron los focos principales – y los más constantes – de coronavirus en el país. De acuerdo al informe matutino de hoy, CABA concentra un total de 102.920 infectados, lo que representa más del 20% de la cantidad total del país. Con más de mil casos diarios y con una ocupación de camas de terapia intensiva de más del 60%, Horacio Rodríguez Larreta anunció que “de a poco” los porteños iban a ir recuperando “las libertades que la pandemia restringió” en relación al “Plan Integral y Gradual de Puesta en Marcha de la Ciudad”.

Si bien la apertura de bares comenzó hace una semana, entre el viernes y el sábado miles de personas se agolparon en los locales gastronómicos sin respetar el protocolo sanitario previsto: había más de cuatro personas por mesa, sin distanciamiento social y sin barbijo o tapabocas. Según indicó Página 12, la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad clausuró 12 lugares, pero los motivos fueron exceder el horario límite de cierre, fiestas clandestinas y la venta de bebidas alcohólicas luego de las 20 horas. Las “autocríticas” acerca de lo que pareció “el festival de San Covid” fueron tibias. “No fue bueno”, evaluó el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós; y “fueron excepciones” en medio de un “comportamiento satisfactorio en general”, consideró el vicejefe de gobierno, Diego Santilli.

En lo que ya se traduce como una profunda diferencia entre CABA y la provincia, el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, calificó la habilitación de la actividad gastronómica como “una ruleta rusa”. “Cuando uno juega al límite, el riesgo es muy grande”. En ese sentido, explicó que la medida se debería haber aplicado luego de “dos o tres semanas” de descenso sostenidos de contagios” y recordó que “aumentar la circulación es aumentar los casos”.

“Es demencial”

Por su parte, los trabajadores de la salud repudiaron la aglomeración de personas que se observó en los barrios porteños y volvieron a insistir con la responsabilidad social, política y mediática en el contexto de pandemia. “Esto es demencial”, lanzó Arnaldo Dubin de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva. Recordó que la velocidad de ingreso de un paciente no es la misma que la de salida y que “si hubiera una meseta de 1300 casos por día como dice el Gobierno, 65 irán a terapia, lo que suma 650 en el curso de diez días”.

También la Sociedad Argentina de Investigación Clínica (SAIC) llamó a evitar “la negación” como respuesta a la pandemia y estimó que si no se toman medidas, “lamentaremos la muerte de 200 ciudadanos/as por día”. Otra voz que se alzó para concientizar sobre el riesgo de la enfermedad fue la titular de la Liga Argentina de Protección al Diabético, Sylvia Brunoldi, quien pidió empatía y solidaridad para disminuir la propagación un virus que puede ser “impredeciblemente fatal”. “Desde la muerte de mi esposo, me resisto a escuchar las cifras como un número”, afirmó luego de la pérdida de Julio Granado, un hombre sin patologías de riesgo que falleció después de 30 días de internación.