“El gobierno parece grogui”

Para Mariano Kestelboim, la situación económica tiende a agravarse. Dijo que, revisando la historia argentina, en momentos de fuerte déficit el dólar encuentra su precio duplicándose y que, en ese caso, “podría superar los 40 pesos”.

 miércoles, 29-agosto-2018

Mariano Kestelboim fue uno de los economistas que anticipó la debacle con mayor precisión.


El dólar imparable y un mes de agosto que promete la mayor inflación del año. Las dos variables que más preocupan al sentido común económico argentino parecen no tener solución. O, mejor dicho, tener soluciones trágicas para las mayorías. El economista Mariano Kestelboim, uno de los que pronosticó con mayor acierto la situación de este año, subrayó que “los indicadoes macroeconómicos dan todos pésimos”, lo que certifica que la situación “no parece estar camino a resolverse”.

Kestelboim recalcó que la inflación “va a superar el 35 por ciento este año”, que hay una caída de la actividad económica que “en los últimos tiempos superó el 5 por ciento”, que las reservas perdieron 25 mil millones de dólares en lo que va de 2018 –“una tercera parte del total de reservas”- y que la fuga de capitales “llegó al máximo de la historia nacional”, o sea la friolera de 32 mil millones de dólares. “El gobierno parece grogui”, graficó Kestelboim a partir de estos índices.

Respecto al dólar, opinó que “va a seguir subiendo” ya que “el gobierno apuesta a que sea el tipo de cambio la variable de ajuste de las cuentas nacionales”. Y como aún con el 60 por ciento de devaluación que hubo en los últimos doce meses no se lograron recomponer esas cuentas nacionales, la previsión sigue siendo al alza de la cotización.

“En la historia argentina, el aumento del dólar necesario para equilibrarse ante un fuerte déficit, duplica el valor. Tranquilamente puede estar por encima de los 40 pesos”, dijo el economista.

Además, indicó que la variable para contener la inflación, en contextos devaluatorios, “es la caída del poder de compra de los trabajadores” y que “este gobierno no encuentra otra forma”. “Haciendo un repaso histórico de lo que le sucede a la Argentina, solamente cuando hay una recesión muy profunda, o sea que los trabajadores no pueden avalar los aumentos de precios, es ahí donde se detiene la inflación”, apuntó Kestelboim.

Por último, deslizó que este gobierno favorece de manera nítida a los que más tienen: “Este año, el gobierno está tratando de que sean los trabajadores los que pierdan. Al mismo tiempo, deja que las petroleras y prestadoras de servicios públicos aumenten lo que quieran”.