El Mesías que no hace milagros

Brasil superó a China en la cantidad de muertos por coronavirus y es la nación con más infectados de Latinoamérica. Pero además del Covid, el país “mais grande do mondo” sufre a Jair Bolsonaro. El presidente ultraderechista profundizó la crisis política luego de que destituyó al Jefe de Policía, lo que provocó la renuncia del ministro de Justicia Sergio Moro y la posterior designación de un pastor evangélico en su reemplazo. Frente al récord de 474 muertes por coronavirus en un día, Jair Bolsonaro respondió que “él era Messias, pero no hacía milagros”.

 miércoles, 29-abril-2020

El presidente Jair Bolsonaro prefiere hacerse el gracioso antes que responder sobre las terribles cifras que alcanzó la pandemia en su país


“¿Qué quieren que haga? Soy Messias, pero no hago milagros”, respondió el presidente Jair Bolsonaro cuando se le consultó acerca del récord de 474 muertes por coronavirus en un día. Jugando con su segundo nombre pero, fundamentalmente, eludiendo su responsabilidad con relación a los más de 70 mil infectados y los más de 5 mil muertes por Covid-19 que registra su país, el presidente brasilero no acusa recibo. Brasil superó a China en el número de fallecidos por la enfermedad y se ubica como el país de Latinoamérica con mayor cantidad de muertos. “Tenemos todas las condiciones aquí para que la pandemia se vuelva mucho más grave”, alertó Paulo Brandão de la Universidad de Sao Paulo.

Sin capacidad para hacer milagros pero con mucha facultad para protagonizar escándalos, el mandatario ultraderechista está sometiendo a su gente, no sólo al coronavirus, sino a una profunda crisis política. La semana pasada destituyó al Jefe de Policía, Mauricio Valeixo, lo que provocó que el viernes el ex juez y ministro de Justicia, Sergio Moro, renunciara a su cargo, realizando declaraciones a la prensa que comprometieron seriamente al Jefe de Estado: sostuvo que Bolsonaro intenta frenar una serie de pesquisas judiciales en donde están involucrados tres de sus hijos y que interfirió políticamente en la designación de personal técnico en esa área del gobierno para evitar el avance de estas causas.

Este lunes el Tribunal Supremo ordenó abrir una investigación al presidente a partir de las insinuaciones del ex funcionario de su gobierno por “prevaricación y obstrucción a la justicia”, entre otros siete delitos. Al día siguiente, Jair Bolsonaro ya tenía sus aliados reemplazos tanto en el ministerio de Justicia y Seguridad Pública como en la Jefatura de la Policía. Para el primero nombró a un pastor evangélico, André Mendonça – con quien coincide en la libre portación de armas – mientras que para el otro cargo designó al ex al jefe de los servicios de inteligencia, Alexandre Ramagem, amigo de Carlos Bolsonaro, uno de los hijos del mandatario vinculado a las causas que señaló Moro durante su renuncia.

La oposición rechazó el nombramiento de Ramagem al entender que se priorizó un criterio “político” y no “técnico”. Muchos seguidores también le marcaron este punto en redes sociales, a lo que Bolsonaro contestó impunemente: “Y, ¿qué me importa? ¿Voy a nombrar a amigos de otros?”. El mandatario precisa tener control sobre la Jefatura de la Policía porque desde allí se llevarán adelante las investigaciones sobre él y su familia. Respecto del nuevo ministro, se presume que lo considera el futuro candidato al máximo tribunal, ya que el año pasado había manifestado que quería “poner en la corte a un juez terriblemente evangélico” que “es lo que falta”.

El ultraconservador presidente ya acumula más de 20 pedidos de impeachment en la Cámara de Diputados. También fue denunciado por la Comisión de Paz y Justicia de Brasil al entender que sus acciones representan “delitos de responsabilidad”, como por ejemplo alentar a la ciudadanía a no cumplir con el aislamiento y desafiar las medidas sanitarias recomendadas por la OMS para prevenir y controlar la pandemia.