El negocio inmobiliario se disfraza de azul y blanco

El Concejo Deliberante dio luz verde al proyecto de “Mundo Talleres”, que no es sólo un proyecto deportivo sino un megaemprendimiento inmobiliario de más de 1.500 lotes. La Dirección de Evaluación de Impacto Ambiental advirtió sobre los riesgos de este desarrollo, que vulnera la franja de protección pluvial eco-productiva y la franja de resguardo con el predio de enterramiento de Piedras Blancas.

 viernes, 28-diciembre-2018

La imagen renderizada de la obra de Mundo Talleres impacta y seguramente tendrá la simpatía de muchos hinchas. De fondo, está el gran negocio inmobiliario.


El proyecto de “Mundo Talleres” es mucho más que un proyecto deportivo. Es, en esencia, un fabuloso negocio inmobiliario que a partir de hoy tiene el visto bueno del Concejo Deliberante, que aprobó el proyecto por 15 votos del oficialismo contra 11 de la oposición. Además de la infraestructura deportiva, el emprendimiento tiene por detrás un loteo de 1.500 unidades de 250 y 360 metros cuadrados, en el predio ubicado en Ruta 5, detrás de la Universidad Católica. Según dicen desde el club, eso es lo que permitirá la financiación del resto de la obra.

Camila Alejandra Mercado Tale figura en el convenio urbanístico como la titular de los terrenos, mientras que también acompaña con su firma José Ignacio Galloppa. El Club Atlético Talleres, que no es el dueño de los terrenos, aparece como el desarrollista. En virtud del convenio firmado, la Municipalidad cambiará el uso del suelo de este terreno de rural a industrial y residencial (según las necesidades del proyecto). Como contraprestación, estos privados y Talleres se comprometen a la construcción de 30 canchas en distintos barrios en el marco del programa “Escuelas Integrales de Fútbol”.

Los señalamientos de la oposición apuntan a que se está utilizando el nombre de Talleres como fachada para un negocio inmobiliario de dimensiones monumentales. Además, un informe de la Dirección de Evaluación de Impacto Ambiental de la Municipalidad destaca una serie de riesgos que no fueron atendidos por el propio municipio ni por los concejales oficialistas.

Por un lado, las áreas residenciales traspasan la franja de protección pluvial eco-productiva, “quedando en situación de isla urbana, poniendo en desequilibrio el ordenamiento ambiental urbano de los usos del suelo de la ciudad”. Además, el informe señala que este desarrollo atraerá nuevas urbanizaciones que profundizarán este problema. Además, el predio del proyecto “se ve afectado por la conveniente franja de resguardo a la actividad residencial de 1.500 metros al predio sanitario de Piedras Blancas”.

Por otra parte, el informe subraya que las construcciones pueden producir problemas de inundaciones por las modificaciones realizadas en los suelos. “El emprendimiento residencial alteraría la permeabilidad del suelo”, sentencia, y destaca que esto podría afectar especialmente a la zona de Villa El Libertador y barrios aledaños, “donde las capas freáticas han aflorado con el consecuente riesgo ambiental y sanitario”.

El informe también manifiesta que no hay accesibilidad ni suficiente infraestructura para la prestación de servicios básicos, pide un informe de la Secretaría de Recursos Hídricos y Coordinación por la recepción de efluentes cloacales en el suelo y solicita al desarrollista –o sea, a Talleres- que haga un relevamiento de la flora y fauna existente, “proponiendo medidas a tomar para el mantenimiento de ejemplares”.

Por último, el informe alerta sobre la afectación a la agricultura periurbana y recomienda proteger a este sector en esa zona “minimizando el uso residencial”. El informe es de carácter preliminar ya que la misma Dirección municipal admite que los desarrollistas no presentaron la suficiente información “que permita evaluar ambiental e integralmente la propuesta”, por lo que indica que debe realizarse un estudio de impacto ambiental con audiencia pública previo al inicio de la obra.