El oasis de la desigualdad

De a poco, el tan vanagloriado modelo chileno va desmoronándose. Un estudio a cargo del epidemiólogo español Usama Bilal revela que el país de Piñera es el más desigual de América Latina: una mujer que reside en un barrio más pudiente de Santiago vivirá 18 años más que otra que pertenezca a una zona más humilde. En el caso de Buenos Aires, la diferencia es de 9 años entre las mujeres.

 martes, 17-diciembre-2019

Lejos quedó "el milagro chileno" y el "oasis" como lo definió Sebastián Piñera: Chile figura entre los países más desiguales de América Latina


Según lo que publica The Lancet Planetary Health, Santiago de Chile aparece como la ciudad más desigual de América Latina. Así lo revela un estudio a cargo del joven epidemiólogo español Usama Bilal quien recibió financiamiento de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos para analizar la salud de los habitantes de ciudades de ese país y de diez países latinoamericanos.

Hasta ahora, el mapeo se basa en un total de 50 millones de habitantes entre los primeros seis países en los que trabajaron los científicos. De esta manera, a partir de índices como la mortalidad, sexo, edad y lugar de residencia de la población desde el año 2011 hasta el año 2015 en seis ciudades Santiago (Chile), Ciudad de Panamá, Ciudad de México, Buenos Aires (Argentina), Belo Horizonte (Brasil) y San José de Costa Rica, el estudio destaca que una mujer que reside en las zonas menos favorecidas de Santiago de Chile vivirá 18 años menos que otra mujer que viva en la misma ciudad, pero en un barrio más pudiente. En cambio, en el caso de los hombres la diferencia en la esperanza de vida es de 9 años.

Respecto de las otras urbes, en la Ciudad de México la expectativa de vida de acuerdo al lugar de residencia varía en once años para los hombres y en 9 para las mujeres, mientras que en la Ciudad de Panamá es igual tanto para hombres como para mujeres: viven 15 años más quienes pertenecen a sectores más acomodados económicamente. En San José de Costa Rica, la diferencia es menor: cuatro años para los hombres y tres para las mujeres. En cuanto a Buenos Aires y Belo Horizonte la desigualdad en la cantidad de años de vida es mayor entre las mujeres que en los hombres: cuatro para ellos y seis para ellas.

En ese sentido y en virtud de los datos, Bilal señaló que “es la primera vez que se mapea la magnitud extrema de las desigualdades en esperanza de vida en varias ciudades de Latinoamérica, y constituye un primer paso fundamental para poder disminuirlas o erradicarlas en un futuro”. Así, vinculó el estallido social y las protestas en Santiago de Chile con esta fuerte desigualdad en la esperanza de vida de sus habitantes. “Estos datos pueden empoderar a los ciudadanos para plantearle demandas a sus gobernantes”, remarcó.

Esta información es coincidente con los datos del Banco Mundial difundido a fines de noviembre por la BBC, en donde reconocen que la desigualdad no se puede computar solamente por el índice de Gini – que mide la diferencia en los ingresos – porque “hay desigualdad escondida en el Gini”, según expresó Luis Felipe López-Calva, director del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en América Latina y El Caribe.

Puntualmente, con respecto al caso de Chile señalan que si bien la economía creció, la riqueza sigue concentrada en un sector de la sociedad. En un país que se jactó durante años de ser “el laboratorio del neoliberalismo en la región”, la gente salió a protestar a las calles para visibilizar la fuerte disparidad que existe entre sus habitantes basada en la poca movilidad social, en que el 82% recibe pensiones inferiores a un salario mínimo y en la falta de acceso a salud, educación y otros servicios sociales que han sido privatizados.