El pozo del empleo, cada vez más profundo

En marzo, la cantidad de trabajadores registrados cayó un 2,2 %. Son 268.300 puestos de trabajo menos. Los asalariados registrados del sector privado presentaron una caída peor: baja del 2,5 % y menor cantidad que marzo de 2015, 2016 y 2017.

 viernes, 31-mayo-2019

Macri parece rezar por una lluvia de inversiones que nunca llegó, mientras los trabajadores pagan el costo de la crisis.


La curva descendente de todas las variables económicas choca contra el discurso oficial de que “lo peor ya pasó”. Una de las cifras más dolorosas es la caída del empleo. Según datos de la Secretaría de Trabajo en base al SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino), en marzo hubo 12.079.070 trabajadores registrados, lo que significa una caída del 2,2 % interanual, con una pérdida de 268.300 puestos de trabajo registrados. El número es incluso inferior a marzo de 2017 (-0,2 %).

Respecto a febrero, la baja en términos desestacionalizados fue de 0,3 % (30.700 trabajadores menos). Si se observa la evolución de la cantidad de trabajadores, a partir de diciembre de 2017 comenzó un descenso que llevó a que a partir de septiembre de 2018 hubiera caída interanual todos los meses. La de marzo es la caída más fuerte.

En el sector privado, sin embargo, el derrumbe fue peor: se perdieron 46.900 puestos laborales en comparación a febrero y 207.700 en comparación a marzo de 2018 (-2,4 %). En marzo de 2019 hubo 6.161.606 asalariados registrados privados, 161.000 menos que en marzo de 2018 (-2,5%). La cantidad es inferior no sólo a marzo de 2018, sino a igual mes de 2017, 2016 y 2015, y se acerca al nivel de marzo de 2013, lo cual refleja la profunda crisis del sector productivo y comercial argentino, que no sólo no puede incorporar a los que se suman al campo laboral sino que ni siquiera puede contener a los trabajadores que ya tiene.

La caída del 11 % en los asalariados registrados privados de Tierra del Fuego es una muestra de esto. La provincia era, hasta hace no mucho, un polo industrial. Precisamente la industria manufacturera fue el sector más golpeado, con una caída del 5,8 %, mientras que comercio y reparaciones descendió un 3,9 %. ¿Los pocos sectores beneficiados? Minas y canteras, que creció 7,9 %, y pesca, que subió 5,3 %.

Por su parte, el salario nominal promedio se incrementó 41,9% frente a marzo de 2018 y alcanzó los 41.359 pesos. En un contexto de altísima inflación, esto implica una reducción de la remuneración real promedio estimada de 8,3% interanual. Este índice viene cayendo desde noviembre de 2017, excepto mínimas recuperaciones en abril y mayo de 2018. Desde junio en adelante, directamente se derrumbó, golpeando todavía más el poder adquisitivo de los trabajadores.

Córdoba, afectada por la caída industrial

Nuestra provincia, al tener una gran influencia de la industria, sufre las consecuencias del modelo destructor del aparato productivo. En un año, la cantidad de asalariados registrados del sector privado cayó un 4,1 % interanual (21.200 empleos menos), un porcentaje muy superior al nivel nacional. (-2,4%).