El préstamo del FMI resucita muertos

El presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, sostuvo que "si el presidente no hubiera conseguido un financiamiento de 57 mil millones de dólares, estaríamos muertos". Además, dijo que confía en las duras políticas del Banco Central pero que "no pueden durar mucho".

 miércoles, 3-octubre-2018

El hombre fuerte de Cambiemos en el Senado sostuvo que el FMI nos salvó la vida y el macrismo evitó que nos estrellemos contra el piso. (Foto: Charly Díaz Azcué / Comunicación Senado)


El gobierno construyó en los últimos días un discurso que pone al FMI como una entidad bondadosa a la cual hay que agradecerle. En resumen: enamorarnos con un flechazo de aquellos que nos salvaron la vida. Tras los dichos del presidente -“quiero que todos los argentinos se enamoren de Christine Lagarde”-, el hombre fuerte de Cambiemos en el Senado, Federico Pinedo, dijo que el préstamo del organismo de crédito salvó la economía argentina.

“La confianza que generó el Presidente en el mundo permitió conseguir un financiamiento de 57 mil millones de dólares, si no estaríamos muertos”, lanzó en diálogo con Radio Continental.

Por otro lado, Pinedo se refirió al viraje en la política monetaria del Banco Central que ahora conduce Guido Sandleris. Sobre esto, señaló que estos primeros momentos son para el mercado “días de testeo para ver si el Banco Central está dispuesto a cumplir con lo que dijo”. Ayer, Sandleris se mostró dispuesto a llevar la tasa a límites insospechados: convalidó venta de Leliq al 73 por ciento.

El senador Pinedo reconoció que estas políticas “no pueden durar mucho” y expresó que “va a durar hasta que los especuladores del mercado financiero se den cuenta de que el BCRA va a cumplir y van a dejar de apostar contra el Banco Central”. Sin embargo, carente de autocrítica, apeló a la cantinela de los factores externos y dijo: “Es increíble lo que le pasó a la Argentina”.

Incluso, Pinedo fue más allá al criticar al gobierno anterior y considerar que es posible que muchas personas sintieran que “estaban mejor, pero en el minuto antes de estrellarse contra el piso y vinimos nosotros y evitamos que chocara”. O sea: hay que enamorarse de Christine Lagarde, agradecerle al FMI por habernos salvado la vida y rendir culto al macrismo por haber evitado que nos estrolemos contra el piso.