El que reparte no se queda con la mejor parte

La pandemia golpeó fuerte a la economía informal y muchas personas recurrieron al empleo que ofrecen las plataformas digitales en donde sufren una profunda precarización laboral. En Argentina aumentó un 30% la cantidad de repartidores y la mayoría de las incorporaciones fueron mujeres. En total, son 160 mil trabajadores en todo el país y alrededor del 70% son inmigrantes.

 miércoles, 16-junio-2021


“Corremos por ti”. “Ya vamos nosotros”. “Pide lo que quieras, te lo llevamos volando”. Así de simpáticas y serviciales se presentan las empresas como Rappi, Glovo y Pedidos Ya! que desembarcaron en toda Latinoamérica, garantizando “libertad” e “independencia” horaria en la superficie y un sistema de precarización laboral en el fondo.

De acuerdo a un informe realizado por la CEPAL y la OIT, la pandemia golpeó de manera muy fuerte a la economía informal en el continente latinoamericano y volcó a miles de personas al trabajo en las plataformas digitales. En Argentina, la crisis sanitaria generó un aumento del 30% en la cantidad de repartidores, en donde la mayoría de las incorporaciones fueron mujeres. En total, hay alrededor de 160 mil trabajadores y entre el 66 y el 84% son inmigrantes.

Hasta mediados del año pasado, eran seis les repartidores que perdieron la vida llevando – “volando” – pedidos. Además de que continúan expuestos a la covid por ser considerados “esenciales”, les trabajadores padecen una serie de condiciones de precarización laboral que no encuentran mejoras a pesar de sus reclamos. Ganan – promedio – 40 mil pesos mensuales y un 30% destina más de 60 horas semanales distribuidas en los 7 días de la semana.