El que reprime es un inglés

El ritual de despedida a Diego Maradona fue opacado por la represión de las fuerzas de seguridad que dispararon balas de goma y gases lacrimógenos a la muchedumbre que quería ingresar a Casa Rosada. El ministro del Interior, Wado de Pedro, responsabilizó a Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich dijo que la culpa es del gobierno nacional por querer “apropiarse” de un símbolo.

 jueves, 26-noviembre-2020

Afuera de Casa Rosada, la Policía de la Ciudad de Buenos Aires reprimió a los admiradores de Diego Maradona que esperaban poder despedirse de su ídolo.


El amor del pueblo por Diego Maradona es gigante. Tanto así que hoy miles de personas concurrieron al “ritual de despedida” en Casa Rosada que organizó la familia y presidencia de la Nación en el marco de la pandemia. Pero el tiempo calculado no fue suficiente. Unas horas antes del horario previsto para la finalización del velorio, aun había una cola de casi 30 cuadras esperando decir adiós al astro.

Ante la frustración de no poder hacerlo, muchas personas quisieron ingresar de manera irregular, lo que obligó al cierre momentáneo y se trasladó el féretro a otro salón. Según el comunicado oficial de Presidencia, cuando se volvieron a abrir las puertas, muchos admiradores del campeón mundial entraron “sin cumplir con las indicaciones del personal a cargo”, por lo que les permitieron permanecer un rato en el Patio de las Palmeras como “conducto de salida” hasta que se tranquilizara la situación.

Mientras tanto, afuera de Casa de Gobierno, las fuerzas de seguridad sumaron el condimento represivo con el que acostumbran a opacar las manifestaciones populares. En pleno centro porteño, la Policía de la Ciudad lanzó disparos de bala de goma y gases lacrimógenos para “despejar la zona”, provocando heridas entre los hinchas y detenciones arbitrarias. El ministro del Interior, Wado de Pedro, responsabilizó por la violencia policial a Horacio Rodríguez Larreta y el CELS denunció que hubo participación de “policías sin uniforme ni identificación”. “La falta de coordinación entre las áreas de seguridad de la Nación y la Ciudad no logró prever las necesidades de un evento que iba a movilizar a miles y miles de personas”, señalaron desde el organismo.

Desde la oposición, la titular del Pro, Patricia Bullrich, adjudicó los disturbios a una supuesta connivencia entre la “demagogia” y los “barrabravas”. Además de responsabilizar a Alberto Fernández por lo sucedido, consideró que el gobierno quiso “apropiarse de un símbolo” y terminaron generando “violencia y destrucción”. Si bien el operativo también involucró a Gendarmería, Policía Nacional Aeronáutica, Policía Federal Argentina y Prefectura, la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, indicó que la zona de avenida 9 de julio es jurisdicción de la CABA. “Es la Policía de la Ciudad de Buenos Aires la que posee la responsabilidad primaria del operativo”, sentenció.